La ciencia por gusto

'Papapancho' en México

Los preparativos para la estancia del papa Francisco en México han sido sonados. Se ha comentado y criticado el dispendio que representan.

Dos ejemplos: uno, el Gobierno de la Ciudad de México, al tapizar espacios públicos de la capital con propaganda pagada con dinero público que da la bienvenida al papa y le dice que "ésta es su casa", y al organizar una ceremonia masiva para entregarle las llaves de la ciudad.

Otro: el gobierno de Michoacán, que ha gastado en carísimos espectaculares, incluso en la Ciudad de México, anunciando que ese estado "recibe con el alma" al pontífice. Además, como reportó ayer MILENIO Diario, el uso de dinero del erario estatal para incluir el hashtag #PapaEnMorelia en la camiseta del equipo de futbol Monarcas.

Vivimos en un Estado laico. Dicho laicismo es indispensable, como Roberto Blancarte se ha cansado de explicar en su columna en este diario, para garantizar el trato equitativo del Estado hacia las distintas religiones presentes en el país y hacia la creciente población no religiosa (de la cual este columnista orgullosamente forma parte).

Se ha justificado el gasto y promoción del periplo papal por ser una visita de Estado. No es así: ya las autoridades eclesiásticas han aclarado que es una visita pastoral. Ningún otro jefe de Estado o líder religioso ha recibido trato similar.

El Estado laico y la separación iglesia-estado son indispensables para cualquier democracia verdadera. El pensamiento religioso, basado en la fe, ha estado siempre reñido con el pensamiento crítico, basado en la evidencia y el razonamiento lógico. La enseñanza de la religión obstaculiza el desarrollo del pensamiento crítico que requiere el ciudadano de una democracia —donde se espera que tome decisiones razonadas basadas en evidencia confiable— y el fomento del pensamiento científico. No en balde el artículo tercero constitucional prohíbe la enseñanza religiosa en las escuelas públicas y exige una enseñanza basada "en los resultados del progreso científico".

La visita del papa Pancho, como cariñosamente se le llama, puede ser un agradable suceso s ocial. Preocupa que se promueva con dinero público de un Estado que debiera ser rigurosamente laico.


mbonfil@unam.mx
Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM