La ciencia por gusto

Opiniones, datos, debates

La convivencia implica discusión. Pero para que sea fructífera y no degenere en pelea, hay que distinguir los tipos de temas sobre los que se discute, y la manera, a veces tramposa, en que se discute sobre ellos.

La discusión del momento es sobre la palabra “puto”, empleada como insulto masivo en los juegos de la Selección Mexicana en el Mundial de Futbol.

Las opiniones son encontradas: desde quien piensa que todo es una exageración ante una inofensiva palabra que siempre se ha empleado, hasta quienes la consideramos un indeseable insulto de raíz homofóbica que solo expresa una agresión que sería mejor combatir.

Otra discusión acalorada se da entre quienes defendemos la vacunación infantil como medida eficaz de prevención de enfermedades, uno de los mayores éxitos en la historia de la medicina, y quienes, influidos por la desinformación seudocientífica que circula ampliamente en internet, están convencidos de que las vacunas son inútiles o dañinas, que causan autismo, que son “antinaturales” y otras tonterías, y por ello se niegan a vacunar a sus niños, poniendo así en riesgo no solo su salud, sino la de toda la comunidad.

Una tercera discusión, larga y acalorada, se ha dado en nuestro país sobre el maíz transgénico. Nuevamente, opiniones encontradas, datos confusos, acusaciones; los expertos no logran ponerse de acuerdo.

Las tres son eso: discusiones. Pero las tres tienen sus diferencias. En el caso de “puto”, se trata de meras opiniones. No se puede demostrar científicamente que la palabra es un insulto que debe ser desterrado de los estadios, o bien un simple vocablo inofensivo.

En cambio, sobre la vacunación no todas las opiniones valen lo mismo: hay datos confirmados y confiables de que las vacunas son seguras, efectivas y necesarias para el bien público.

Finalmente, el caso de los transgénicos es un ejemplo ideal de discusión en la que no bastan las opiniones: se necesita información científica confiable. Pero como aún no contamos con ella, se trata de un debate abierto.

En fin, que si bien en algunas discusiones se vale defender cualquier opinión, en otras existe ya la información rigurosa que permite zanjarla. Pero si no existe, ¡no se vale inventarla!

Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM

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