La ciencia por gusto

Olas de gravedad

El jueves se anunció "el descubrimiento del siglo". El Observatorio de Interferometría Láser de Ondas Gravitacionales (LIGO) logró detectar ondas gravitacionales. ¿Qué son, y por qué son importantes? Vamos por partes.

Si el lector estuviera en una piscina con la cabeza fuera, y se arrojara una piedra al agua, vería las ondas que causa en la superficie. Si estuviera sumergido y un pequeño petardo estallara dentro de la piscina, no vería olas, pero sentiría las ondas de impacto a través del cuerpo de agua.

También el sonido, que requiere un material, y la radiación electromagnética, que viaja en el vacío, se transmiten mediante ondas. Pero las ondas gravitacionales son algo totalmente distinto.

Cuando Albert Einstein propuso su teoría de la relatividad, cambió por completo la manera en que entendemos el espacio, el tiempo y la gravedad. Mostró que la masa de los cuerpos es capaz de deformar el "espaciotiempo". La gravedad es precisamente esa deformación. Así, si dos masas muy grandes chocaran, producirían una onda de deformación que expandiría por todo el espaciotiempo: ondas de gravedad.

El proyecto LIGO, se construyó justo para detectar estas ondas. Consta de dos enormes interferómetros, uno en Washington y otro en Luisiana. Cada uno tiene dos brazos perpendiculares de 4 kilómetros de longitud. Si una onda de gravedad pasara por ahí, el espacio mismo se deformaría. Pero la deformación sería más notoria en uno de los brazos que en el otro. LIGO es capaz de detectar cambios de longitud en sus brazos de una diezmilésima del tamaño de un protón.

El 14 de septiembre detectó una señal intensa producida por el choque de dos enormes agujeros negros, con masas de 36 y 29 veces la del Sol, que giraban cada vez más rápido hasta fundirse para producir un agujero negro de 62 masas solares.

¿Y las tres masas solares faltantes? Se convirtieron en la energía que se propagó como ondas gravitacionales.

El descubrimiento confirma la teoría de Einstein, pero no solo eso: constituye una manera totalmente nueva de explorar el universo, ya no a través de ondas electromagnéticas sino gravitacionales. Es, según los expertos, como si solo hubiéramos tenido ojos y ahora también gozáramos de oídos.


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Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM