La ciencia por gusto

Nuevos horizontes

Aunque estamos en tiempos en que domina el pragmatismo, en que las cosas no se aprecian más que en términos del beneficio práctico que puedan proporcionar, todavía seguimos siendo capaces de valorar logros que van un poco más allá de ser “útiles”.

Un ejemplo de lo anterior es, claro, el arte. Otro, la propia ciencia.

La reciente misión New Horizons de la NASA, que ayer llegó a su largamente esperada cita con el ex planeta Plutón (hoy planeta enano), luego de un viaje de nueve años y medio en que recorrió unos 5 millones de kilómetros, con un costo de 700 millones de dólares, lo ejemplifica claramente. ¿Cuál es la utilidad de esta misión? ¿Qué justifica ese gasto? No la mera satisfacción estética, por agradable que sea saber que en la superficie de este astro se encuentra un simpático corazoncito.

New Horizons nos permitirá conocer más acerca de los cuerpos más lejanos que conforman nuestro sistema solar, y en especial más acerca de Plutón y sus lunas. Hasta ahora, por su lejanía, no contábamos siquiera con fotos medianamente detalladas de su superficie. Pero además de información sobre la geología, composición química y atmósfera de los astros que visita, New Horizons explorará más a fondo el cinturón de Kuiper, una región prácticamente desconocida en la parte exterior del sistema solar —de la que forma parte Plutón— y que está constituida por cuerpos relativamente pequeños formados por materia congelada (incluyendo otros dos planetas enanos, Haumea y Makemake, más pequeños que Plutón). 

La exploración espacial conlleva también, inevitablemente, una importantísima cantidad de desarrollos técnicos —la famosa “derrama tecnológica” — que luego beneficia a la sociedad de muy diversas maneras (abriendo nuevas posibilidades técnicas, generando industrias y empleos y mejorando la economía). Nos ofrece también, a muy largo plazo, esperanzas para la supervivencia de la humanidad, pues tarde o temprano nuestro planeta resultará insuficiente.

Pero en realidad la principal justificación detrás de misiones como New Horizons es la curiosidad, valor central de la ciencia y característica definitoria —aunque no exclusiva— de nuestra especie. Enhorabuena por esta nueva fuente de maravillas.

Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM

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