La ciencia por gusto

Nobeles con jiribilla

El lunes se anunció el premio Nobel de Medicina, seguido el martes por el de Física. Ambos premios llamaron más la atención que de costumbre. El de Medicina, por un malentendido.

Se otorgó a la china Youyou Tu, el irlandés William C. Campbell y el japonés Satoshi Omura por sus descubrimientos de nuevas terapias contra la malaria y gusanos parásitos.

Omura identificó, a partir de miles de cepas de bacterias streptomyces, 50 que podrían producir fármacos útiles contra infecciones. Más tarde, Campbell descubrió que una de ellas producía una molécula, la avermectina, muy eficaz contra los gusanos parásitos que causan, en las regiones más pobres del planeta, enfermedades horribles como elefantiasis y ceguera. Una variante química, la ivermectina, ha revolucionado el tratamiento de estas dolencias.

Pero fue el premio de Tu el que causó polémica, pues para descubrir una nueva terapia, también revolucionaria, contra la malaria o paludismo, otro azote mundial, recurrió a la medicina tradicional china.

Tu estudió más de 2 mil remedios tradicionales chinos contra la malaria y halló que uno, la planta Artemisia annua, parecía efectivo, pero al tratar de aislar la sustancia activa, fracasó. Intrigada, investigó en la literatura médica tradicional china hasta encontrar que el método recomendado era una extracción en frío. Como en el laboratorio normalmente se usa calor, Tu pensó que esto podría haber destruido la molécula buscada. En 1971 aisló la artemisinina, hoy utilísima contra las variedades de malaria resistentes a los remedios usuales, quinina y cloroquina.

Aunque partió de la medicina tradicional, muchas veces basada en creencias sin fundamento, la investigación de Youyou Tu fue ciencia en su mejor expresión. La química farmacéutica se originó a partir de la herbolaria, y hoy la química de "productos naturales", como se la llama, ayuda a identificar nuevas moléculas específicas responsables de los efectos curativos de las plantas.

¿Y el Nobel de Física? Ha causado hilaridad por haber sido entregado a dos científicos cuyos apellidos recuerdan a un famoso producto de comida rápida: Kajita y McDonald. Hablaremos de ellos la semana próxima, si hay oportunidad.


mbonfil@unam.mx
Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM