La ciencia por gusto

Necedades

El peligroso revoltijo de ciencia, pseudociencia, esoterismo y vulgar charlatanería sin fundamento que puede uno escuchar por radio o ver por televisión a lo largo de la mañana es de lo más desalentador.

Un ejemplo lo escuché ayer en una popular estación de radio, en voz de una de las muchas comentaristas matutinas que abordan diversos temas. Lo malo es que a veces tratan asuntos que presentan como “científicos” sin serlo.

La comentarista en cuestión tiene un tino fenomenal para elegir asuntos aparentemente científicos que en realidad son fraudes, locuras o pensamiento mágico. En esta ocasión habló de la “inteligencia” de las plantas. Describió los estudios de un cierto investigador y cómo éste argumentaba que diversos mecanismos que las plantas, efectivamente, presentan en su desarrollo (movimiento, competencia, búsqueda de recursos como agua, nutrientes o luz, mecanismos de combate a plagas, etc.) eran muestra de que “piensan” y tienen intenciones.

En realidad, se trata simplemente de una interpretación muy poco ortodoxa hecha por un especialista poco serio. Pero que resuena con muchas de las creencias tipo new age hoy tan increíblemente populares.

Y he ahí el problema: al no contar con una mínima cultura científica, ni con asesores que la tengan, la comentarista no es capaz de distinguir la ciencia legítima de sus imitaciones fraudulentas. Cree, además, que los “descubrimientos” vistosos de un investigador pueden pesar más que la opinión de todo el resto de los especialistas (la falacia de creer en “genios científicos”, en vez del trabajo colectivo que es la base de la ciencia).

Pero no solo es la falta de información y preparación la que ocasiona que se difundan estos mensajes: es también la importancia que le damos a las emociones e ideologías por encima de la razón: si algo nos “suena” bien, si se “siente” bonito, si coincide con nuestros valores o deseos, tendemos a aceptarlo, sin importar la evidencia o los argumentos en contra.

En una democracia hay que aceptar la diversidad de ideas y de visiones del mundo. Pero nada nos impide promover, a través de la educación y la discusión, una visión aunque sea un poquito más racional del mundo. Aun a riesgo de caer gordos.

Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM

mbonfil@unam.mx