La ciencia por gusto

Matar al bello durmiente

Las cosas no siempre son como parecen, como lo demuestra la revisión del clásico cuento de la Bella Durmiente en la película Maléfica, con Angelina Jolie. Al final, quizá la malvada bruja no era tan malvada como nos contaron.

La ciencia da ese tipo de sorpresas: revela cosas inesperadas, contrarias al sentido común.

Pensemos en el VIH. Durante dos décadas la infección fue considerada una condena a muerte, pero los tratamientos actuales garantizan la supervivencia saludable de los infectados.

Aunque la infección sigue siendo incurable. En gran parte porque el VIH puede insertar sus genes dentro de los nuestros. El genoma viral queda ahí, escondido dentro de los cromosomas de nuestras células, de las que puede resurgir en cualquier momento. Esto —que también explica el largo periodo de latencia de la infección— hace que eliminarlo sea imposible.

Pues bien: ¿qué pensaría usted si estuviera infectado de VIH y le propusieran administrarle un fármaco para “despertar” a esos virus durmientes y hacer que salgan de sus escondites? Parece una terrible idea: los síntomas deberían empeorar.

Pero resulta que es justo al contrario: durante años, en la búsqueda de una cura para el VIH/sida, se ha intentado hallar tratamientos que saquen a este bello durmiente de su sueño. Al hacerlo salir de las células en que se refugia, se lo podría eliminar con tratamiento antirretroviral.

La reactivación de los virus normalmente es azarosa. Para tratar de forzarla, se han usado compuestos que lo “reactivan”, pero no se ha logrado que lo hagan de manera confiable.

En un artículo publicado el 5 de junio de la revista Science, un grupo de investigadores comandado por Leor Weinberger, de la Universidad de California en San Francisco, exploró una biblioteca de mil 600 compuestos químicos y halló 85 de ellos que logran aumentar la variabilidad (ruido) en la reactivación de los virus, y que al ser combinados con los fármacos activadores, los hacen más efectivos.

Así que, contra lo que uno pudiera creer, despertar al terrible virus durmiente pudiera ser la clave para acabar con él. Quizá en un futuro este tipo de terapia ayude a lograr la deseada cura.

No: las cosas no siempre son como parecen. Ni las brujas.

Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM

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