La ciencia por gusto

Guerras antibióticas

Seguramente ha oído hablar de la crisis de los antibióticos. Durante siglos las infecciones bacterianas fueron un azote para la humanidad hasta el descubrimiento de los primeros antibióticos, en el siglo pasado, que revolucionaron la medicina.

Pero la evolución es un campo de batalla. La selección natural comenzó a trabajar, como es inevitable, para dar a las bacterias defensas que inutilizaran nuestras armas recién adquiridas.

Desde hace ya dos décadas la preocupación por el rápido surgimiento y dispersión de los genes de resistencia a antibióticos se ha vuelto una crisis de salud. De ahí las campañas de uso responsable de los mismos y los reglamentos, como el aprobado en nuestro país en 2010, que prohíben su venta sin receta: si seguimos usándolos irresponsablemente, contribuimos a acelerar que surjan bacterias resistentes y nuestro arsenal terminará siendo inútil.

Pero hay buenas noticias: quizá leyó usted en días pasados que un grupo de investigadores descubrieron (Nature, 7 de enero) un nuevo antibiótico, la teixobactina, que proviene de una bacteria del suelo y que presenta una estructura novedosa y un mecanismo de acción poco frecuente.

Lo fascinante es el enfoque que se usó para hallarlo: en vez de buscar nuevas bacterias productoras de antibióticos usando los métodos microbiológicos clásicos para aislarlas y cultivarlas en el laboratorio, se desarrollaron nuevos métodos para cultivar en su propio ambiente, e incluso en el lugar mismo donde viven, a bacterias incapaces de crecer en medios de cultivo usuales. Y es que se calcula que solo conocemos a uno por ciento de las bacterias existentes. Hay todavía mucha riqueza por descubrir en la llamada “materia oscura” microbiana.

También se hicieron pruebas para ver si las bacterias sensibles a antibiótico podían volverse resistentes a éste, y se halló que no es fácil. Se podría esperar que la resistencia a la teixobactina tarde décadas en aparecer.

Se dice que ningún pescador atrapa peces más pequeños que los hoyos de su red. Hoy, con redes más finas, y como escribe un comentarista en Nature, “este trabajo ofrece nueva esperanza de que la combinación de innovación y creatividad pueda resolver la crisis de los antibióticos”.

Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM

mbonfil@unam.mx