La ciencia por gusto

Genomas fluidos

Ayer hace 156 años de que Charles Darwin propuso que los seres vivos evolucionan mediante la selección natural.

Pero hoy sabemos que también pueden hacerlo de otras maneras. En 1967, la bióloga estadunidense Lynn Margulis propuso la insólita teoría de que los organismos podían evolucionar por simbiosis: los cloroplastos de las células vegetales habrían sido originalmente bacterias fotosintéticas que se habían quedado a vivir dentro de ellas para beneficio mutuo. Las mitocondrias presentes en todas las células con núcleo, o eucariontes, tendrían un origen similar.

Durante décadas, Margulis amasó una enorme cantidad de evidencia para apoyar la "teoría endosimbiótica" de la evolución. Hoy es aceptada sin reservas y se encuentra en todos los libros de texto.

Gran parte de la evidencia decisiva para la teoría de Margulis provino de la genética: una gran mayoría de los genes de mitocondrias y cloroplastos, distintos de los del núcleo, son muy similares a los bacterianos.

Existe otro fenómeno, la transferencia lateral de genes, ampliamente presente en procariontes (como las bacterias, que no tienen núcleo definido) mediante el que éstas intercambian genes de manera libre, de una célula a otra.

Se ha propuesto que los eucariontes también podrían estar intercambiando continuamente genes con los procariontes. ¿Qué mecanismo evolutivo es más importante para la evolución de los eucariontes: la simbiogénesis que ocurre de golpe, o la transferencia horizontal, que va acumulando genes procariontes en el genoma eucarionte?

Un estudio realizado por un grupo encabezado por William Martin, del Instituto de Evolución Molecular de Düsseldorf, Alemania, y publicado en agosto pasado en la revista Nature, analizó más de 9 mil genes de 55 especies de eucariontes y los comparó con más de 6 millones de genes de casi dos mil especies de procariontes.

Luego de un complejo análisis bioinformático quedó claro que, aunque los procariontes evolucionan intercambiando información horizontalmente, en los eucariontes la transmisión vertical, de padres a hijos, es muchísimo más importante.

Al parecer la vida es mucho más fluida de lo que parece. Trabajos como los de Darwin y Margulis no dejan de asombrarnos.


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Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM