La ciencia por gusto

Genes, memes y odio

Hace 40 años, en 1976, el biólogo inglés Richard Dawkins publicó un libro revolucionario: El gen egoísta.

Las especies evolucionan debido a que hay individuos cuyas características facilitan su supervivencia y reproducción ante las condiciones de su entorno, mientras que otros perecen. Esta "selección natural" es la fuerza que impulsa el proceso evolutivo y que hace que las especies se adapten a las condiciones de su ambiente.

En los años 60, se formuló una versión del darwinismo que consideraba a los genes, no los organismos, como las unidades de la selección natural. En su libro, Dawkins amplió esta visión, presentándola con un estilo literario accesible y fascinante. Describió a los genes como entidades "egoístas", que solo buscan su propia replicación ("replicadores"), y describió nuestros cuerpos como "máquinas de supervivencia" construidas por los genes para lograr sus fines. Esta visión de "genes egoístas" ha ayudado a estudiar y entender muchos fenómenos evolutivos de forma más fácil e intuitiva.

En el último capítulo de su libro, Dawkins propuso que existe otro tipo de replicadores, que brincan de cerebro en cerebro: son las ideas, que desde esta perspectiva bautizó como "memes".

Hasta hace poco, la palabra era casi desconocida, pero la explosión de internet y las redes sociales la hizo común. Hoy vemos diariamente cómo las ideas se copian, mutan, se esparcen e infectan cerebros. Las religiones son ejemplos de memes altamente exitosos: incluyen la idea de que si uno no cree en ellas, irá al infierno. El meme religioso asegura su reproducción.

Desgraciadamente, existen memes ampliamente difundidos, muchos de base religiosa que, como virus, instan a discriminar, odiar y destruir lo diferente; a eliminar a quienes no los acepten. La violencia homofóbica desatada con la matanza en el bar gay Pulse en Orlando, Florida, y actos semejantes, son expresión del poder de estos memes nocivos.

Urge combatir la propagación de estos memes perniciosos. Como sociedad debemos buscar su extinción y sustituirlos por otros que representen los valores humanos que los ciudadanos del siglo XXI hemos decidido aceptar. Darnos cuenta de esto es algo que también le debemos agradecer a Dawkins.

mbonfil@unam.mx
Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM