La ciencia por gusto

Editar el genoma

Los Premios Princesa de Asturias (antes Príncipe) tienen tal prestigio que hay quien los considera solo secundarios a los Nobel.

Este año, el de Investigación Científica y Técnica lo ganaron Emmanuelle Charpentier, sueca, y Jennifer Doudna, estadunidense, que desarrollaron en 2012 un sistema llamado CRISPR-Cas, para editar genomas. Una verdadera revolución.

Al editar un genoma se modifica la información genética del ADN, introduciendo, alterando o eliminando genes específicos. En solo tres años la técnica ya se usa en todo el mundo para investigación básica y aplicada. Curiosamente no fue realmente inventada por sus descubridoras: se tomó prestada de las bacterias, que la usan para defenderse de los virus.

Desde 2000 se había detectado que muchas bacterias presentaban en su genoma áreas con muchas repeticiones de las mismas “letras” genéticas. Se las llamó CRISPR (en inglés, “repeticiones palindrómicas cortas agrupadas y espaciadas regularmente”).

Se descubrió que las CRISPR, junto con un tipo de enzimas llamadas Cas, funcionaban como un sistema de “inmunidad adquirida” para las bacterias. Cuando un virus inserta su ADN para invadirlas, la célula toma un fragmento de éste y lo inserta frente a una repetición CRISPR. Esto le permite fabricar una copia de la información del virus, pero en forma de ARN, la molécula prima-hermana del ADN.

Doudna y Charpentier demostraron que este ARN se une a la proteína Cas9, que corta moléculas de ADN, y la programa para convertirse en unas tijeras moleculares que destrozan el ADN del virus invasor.

Pero no solo eso: mostraron también cómo programar al sistema CRISPR-Cas para detectar y cortar cualquier molécula de ADN que se desee. Como la célula contiene mecanismos para intentar reparar el ADN cortado, se puede también introducir información nueva, seleccionada por los investigadores.

El sistema CRISPR-Cas es así una poderosa herramienta que permite editar genes selectos dentro de una célula viva. Se ha usado ya para modificar el genoma de ratones, y seguramente será útil para tratar enfermedades genéticas.

Muchos predicen que Doudna y Charpentier recibirán el Nobel. Sin duda, la técnica que inventaron lo merece.

Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM

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