La ciencia por gusto

"Dr. Who" y la ciencia ficción televisiva

La relación entre ciencia y ciencia ficción siempre ha sido polémica. Los científicos pecamos de puntillosos, y queremos que cualquier cosa que incluya la palabra “ciencia” cumpla con el rigor al que estamos acostumbrados en nuestra disciplina.

Por eso, cuando nos gusta la ciencia ficción, tendemos a preferir la “dura”, que se toma en serio la parte científica y tiene gran cuidado de no violar —aparte de la premisa inicial, que suele ser ficticia— lo permitido por el conocimiento actualmente aceptado.

Pero existe también la otra ciencia ficción: la de películas y programas de televisión, normalmente menos rigurosa. Se permite más libertad, más inexactitudes, más fantasía (pensemos en Star Trek o, incluso, StarWars).

Un caso aparte ha sido Doctor Who (o El doctor misterio, como se le conocía en México), el programa de tv de ciencia ficción más antiguo del mundo. De prosapia inglesa, nacido en 1963 (el próximo 23 de noviembre celebrará mundialmente, con bombo y platillo, su 50 aniversario), tenía como protagonista a un enigmático anciano que viaja por el cosmos en su máquina del tiempo, el Tardis, más grande por dentro que por fuera y camuflada de cabina telefónica.

El extraño y misterioso tema musical, la producción en blanco y negro, los originales monstruos que el doctor encontraba en sus viajes y su mezcla de ciencia y fantasía hicieron que el programa perdurara. A lo largo de las décadas, el doctor ha sido interpretado por 11 diferentes actores (resulta que es un extraterrestre que puede “regenerar” su cuerpo si corre riesgo de morir). Es toda una tradición inglesa y tiene seguidores en muchos países. Pero ha sido desde su resurgimiento, con nueva producción y mucho mejores efectos y argumentos, en 2005, que ha alcanzado fama mundial.

Yo, que he sido fan desde hace unos 40 años (cuando pasaron en México los primeros capítulos, en los años 70), confieso que probablemente debo parte de mi fascinación por la ciencia, y quizá parte de mi vocación profesional por conocerla y compartirla, a esa inquietante sensación de misterio que me provocaba ver al viajero de la cabina telefónica.

Ni duda: disfrutaré como enano el 50 aniversario de Doctor Who.

Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM