La ciencia por gusto

Derechos y ciencia

A pesar de los horrores que nos exponen los medios cotidianamente, nunca he coincidido con esos pesimistas convencidos de que la humanidad no hace más que empeorar.

No hablo de cambio climático, contaminación o desaparición de especies, sino de la calidad humana de nuestras sociedades.

Y es que, aunque siga habiendo guerra, desigualdad, hambre y odio, no puede negarse que la humanidad, poco a poco, ha ido mejorando. Y con ella, la calidad de vida para millones de personas en todo el mundo.

No solo eso: la humanidad ha avanzado también en los derechos más abstractos. Hasta hace pocos siglos era visto como algo normal que un ser humano fuera propiedad de otro. Hoy la idea de esclavitud es repudiada en el mundo entero (aunque sigue habiendo miles de personas que sufren esclavitud laboral, marital o de otros tipos). Igualmente la discriminación por raza, especialmente hacia negros e indígenas, “normal” hasta hace relativamente poco, es hoy intolerable en casi cualquier sociedad, al menos en principio. Lo mismo ocurre con la discriminación hacia las mujeres: aunque la lucha es larga, hoy es claro que considerarlas en cualquier forma “inferiores” a los hombres es absurdo.

Las recientes decisiones de las cortes supremas de México y Estados Unidos para declarar anticonstitucionales las leyes que impidan que personas del mismo sexo contraigan matrimonio son otro importante hito en el avance civilizatorio que va, paulatinamente, logrando extinguir toda forma de discriminación.

Y aunque hay quien sigue manteniendo la visión de que la ciencia es peligrosa y dañina, lo cierto que es precisamente la ciencia la que ha aportado el conocimiento firme y confiable que ha permitido informar estos debates. Hoy sabemos con certeza que las diferencias aparentes entre castas o entre razas son irrelevantes, igual que las diferencias entre sexos, y que los comportamientos no heterosexuales son completamente naturales. Por tanto, todas estas formas de discriminación no se justifican.

Si bien los problemas morales y sociales no pueden resolverse mediante el método científico, la ciencia ha sido, históricamente, el aliado más importante en la lucha contra la discriminación. Brindemos por ello.

Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM

mbonfil@unam.mx