La ciencia por gusto

Democracia y ciencia

Los principales problemas del país se resumen en tres áreas: la ola de violencia e inseguridad que vivimos, la crisis económica que se avecina, principalmente por la baja en los precios del petróleo, y la rampante corrupción de los gobernantes.

Respecto a la primera no hay mucho que añadir. Aun así, los aportes de científicos criminólogos, nacionales y extranjeros, pueden ayudar al aportar información confiable.

Respecto a la crisis, más allá de los vaivenes de la economía mundial, mucho se podría achacar a la falta de previsión del gobierno. Nunca se hicieron los esfuerzos necesarios para desarrollar investigación y tecnología en fuentes alternas de energía.

Es en cuanto a corrupción que al parecer se comienza a hacer algo. Ayer el presidente Peña Nieto anunció ocho “acciones ejecutivas” que, si llegan a aplicarse, serán benéficas. Destaca la obligación de todo funcionario de entregar, además de su declaración de bienes, una de conflictos de interés. Ésta y otras medidas anunciadas fortalecerán la cultura de la transparencia y la rendición de cuentas.

Quizá lo más importante sea que la Secretaría investigará “si hubo o no conflictos de interés en las obras públicas o contratos otorgados (…) a las empresas que celebraron compraventas de inmuebles” con Peña, su esposa y el secretario de Hacienda, Videgaray, acusaciones que han puesto en duda su credibilidad. Dicha investigación será evaluada por “un panel de expertos con reconocido prestigio en el tema”.

Ojalá todo se cumpla. Carl Sagan, en su libro El mundo y sus demonios, explica que: “Los valores de la ciencia y los valores de la democracia son concordantes, en muchos casos indistinguibles. La ciencia prospera con el libre intercambio de ideas, y ciertamente lo requiere; sus valores son opuestos al secreto. (…) Ambas exigen raciocinio suficiente, argumentos coherentes, niveles rigurosos de prueba y honestidad.” Para él, formar individuos con un pensamiento científico equivale a formar buenos ciudadanos en una democracia.

Si hoy el gobierno ofrece transparencia, nos corresponde a los ciudadanos exigir que cumpla, y evaluar con razón y justicia el resultado. Quizá eso ayude a mejorar un poco la situación nacional. Quizá.

Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM

mbonfil@unam.mx