La ciencia por gusto

"Cosmos" de nuevo

Si los niños de los 90 fueron la generación Beakman, la de adolescentes de los 80 fuimos la generación Cosmos.

Ambos nos inspiraron. Nos acercaron a la ciencia, nos mostraron su valor y despertaron un sinnúmero de vocaciones científicas.

Cosmos, producido en 1980 por la televisión pública de Estados Unidos (PBS), fue un fenómeno mundial. Como dijo Álvaro Cueva ayer en MILENIO Diario, “cambió la historia de la televisión”. Demostró que la ciencia no solo puede vender, sino ser todo un éxito.

Concuerdo con Susana Moscatel, en MILENIO del lunes, cuando considera que el éxito de la serie se debió a que generó “una fascinación por los temas científicos para los que no tenemos la menor idea al respecto”. Y con Álvaro, para quien Sagan, “a diferencia de la mayoría de los promotores culturales que salían en la tele, era claro, transmitía emociones, nos contagiaba de su amor por la ciencia y nos dejaba con la boca abierta”.

¿Y la nueva serie? Tiene mucho más presupuesto. Presentará el conocimiento científico actualizado con lo descubierto en estos 34 años. Cuenta mucho mejores, deslumbrantes, efectos. Y está hecha con amor, porque en el equipo está Ann Druyan, viuda y colaboradora de Sagan, y la conduce nada menos que Neil DeGrasse Tyson, astrofísico, director del Planetario Hayden de Nueva York, activo divulgador científico y auténtico heredero del entusiasmo y amor por compartir el conocimiento que tenía Sagan.

Después de ver el primer capítulo del nuevo Cosmos puedo decir que, efectivamente, se ve fenomenal. Pero me quedan faltando algunas cosas. La música de Vangelis. Las excelentes dramatizaciones de los episodios históricos, hoy sustituidas por animaciones. Pero, sobre todo, la poesía de Sagan.

Como dice Susana, “el legado de Carl Sagan que se puede traducir en una sola palabra: conocimiento”. Pero, como aclara Álvaro, “aquello no era una clase de introducción a la universidad, era un espectáculo, como ir al cine, pero no, era diferente, poético, didáctico. ¡Genial!”. Concuerdo completamente con ellos. Para mí, igual que para Álvaro, Cosmos era “mi” Cosmos. No dudo que la nueva versión llegará a ser tan querida para mí, y para miles, como la original. ¡Enhorabuena!

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