La ciencia por gusto

Científicos: ¿villanos o héroes?

La profesión de los científicos ha tenido siempre una mala percepción pública en algunas ocasiones.

Existen dos estereotipos. Uno es el ridículo: el viejito canoso, despeinado tipo Einstein, distraído, sabio y bonachón, que vemos repetido hasta el cansancio en caricaturas, anuncios y películas. El otro es el negativo: el científico loco tipo Dr. Frankenstein (o Doofenshmirtz, o Jekyll) que quiere apoderarse del mundo.

En la Encuesta sobre la Percepción Pública de la Ciencia y la Tecnología en México 2011 (Inegi/Conacyt), ante la afirmación “Debido a sus conocimientos, los investigadores científicos tienen un poder que los hace peligrosos”, 50.1 por ciento de los encuestados dijeron estar “de acuerdo”.

El científico tiende a ser presentado más positivamente en la ciencia ficción. La “dura”, que basa sus tramas en conocimiento científico sólido, podría servir para despertar vocaciones. Pero incluso la “blanda”, como la de series de tv o películas, puede combatir los injustos estereotipos negativos.

El domingo asistí a la Gira Mundial de Doctor Who, organizada por la BBC para presentar al nuevo actor que encarna al protagonista de mi serie favorita de toda la vida, y mostrar el primer capítulo de la nueva temporada.

El doctor no es precisamente un científico, sino un extraterrestre que viaja en el tiempo. Pero sí tiene una mente y una actitud científicas, y amplios conocimientos de esa disciplina. Para el televidente, es una especie de científico, pero mezclado con héroe. Es sabio, pero también valiente y bueno: tiene principios éticos y lucha por la justicia y por proteger a los indefensos.

En una mesa redonda el año pasado Steven Moffat, actual productor ejecutivo y escritor principal de la serie, describió qué hace distinto al personaje: “Cuando hicieron a éste héroe en particular, no le dieron una pistola; le dieron un destornillador para arreglar cosas. No le dieron un tanque o una nave de guerra… le dieron una cabina telefónica desde la que se puede pedir ayuda. Y no le dieron un superpoder ni orejas puntiagudas… le dieron un corazón extra.”

Quizá si hubiera más héroes como el Doctor Who, la imagen de la ciencia mejoraría. O quizá es solo que soy un fanático irredento de la serie.

Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM

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