La ciencia por gusto

Ciencia pirata

La imagen de la ciencia que nos venden en TV y medios de comunicación, y en la escuela, es de una simplicidad engañosa. Parecería que todo lo que se necesita para hacer ciencia es curiosidad, inteligencia, plantearse algún problema y aplicar un inflexible “método científico” (observación, hipótesis, experimentación, análisis, conclusión…). La realidad es bastante más complicada.

Y es que el conocimiento científico no es algo que simplemente se “descubra” y que, si está apoyado en evidencia sólida, quede “demostrado” de una vez por todas. Es más bien algo que se construye: tiene que pasar además por un cuidadoso proceso de revisión, crítica y evaluación por parte de otros investigadores.

Este mecanismo de “revisión por pares” culmina con la presentación de un artículo a alguna revista científica, que antes de publicarlo lo somete a la revisión de árbitros expertos. Este sistema permite evaluar el trabajo de los científicos con base en el número de artículos y la calidad de las revistas donde se publican, y la cantidad de veces que sus trabajos son citados en las publicaciones de otros investigadores. Desde los años 60, el Institute for Scientific Information (ISI), fundado por Eugene Garfield, y su publicación anual Science Citation Index (hoy en internet), que permite a todo científico consultar el número de citas que reciben, ha sido el estándar para evaluar el trabajo científico.

Hoy el sistema se ve amenazado. Hemos comentado en este espacio el surgimiento de falsas revistas científicas “depredatorias”, que publican artículos sin evaluarlos. Son difíciles de detectar y distorsionan el sistema de control de calidad y evaluación científica.

Pues bien: recientemente se descubrió una institución “pirata” que se hace llamar Institute for Science Information, sin tener nada que ver con el ISI. Su objetivo: proporcionar a revistas de poca monta o fraudulentas “factores de impacto” similares a los que otorga el ISI, para simular que se trata de revistas serias.

Fraudes científicos, artículos tramposos, revistas falsas y ahora entidades evaluadoras pirata. Si la ciencia mundial quiere mantener su calidad, tendrá que reforzar sus mecanismos de vigilancia y control.

Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM

mbonfil@unam.mx