La ciencia por gusto

¡Ciencia y ficción!

No he visto la cinta Interstellar, de Christopher Nolan. Pero estoy emocionado por verla, pues será la ocasión de presenciar un raro fenómeno: el arte haciendo una contribución importante a la ciencia.

Tradicionalmente la ciencia ficción contiene elementos científicos más o menos rigurosamente tratados, que mezcla con elementos ficticios. Lo normal es que sea la ciencia la que contribuye con ideas y conceptos que los escritores y cineastas retoman para crear sus obras. La ficción ha ayudado así a “simular”, así sea informalmente, los efectos que la ciencia y la tecnología podían tener en la sociedad y el ambiente.

Pero Interstellar ofrece algo nuevo. Como en la trama aparece un agujero negro, su director decidió contactar al físico teórico Kip Thorne y pedirle que le ayudara a crear una representación visual científicamente exacta de este objeto.

Los agujeros negros suelen tener a su alrededor un disco de acreción, en el que la materia que gira a su alrededor, a punto de ser absorbida, se calienta y emite radiación visible. Thorne trabajó con un equipo de colaboradores para desarrollar las ecuaciones que le permitirían los realizadores de Nolan generar representaciones gráficas en sus computadoras que reprodujeran realista y rigurosamente el comportamiento de la luz alrededor del agujero negro.

El resultado de este trabajo, luego de páginas de ecuaciones y de un año del trabajo de 30 personas y muchísimas computadoras procesando 800 terabytes de datos para producir las imágenes, es fascinante. La más precisa simulación existente del aspecto de un agujero negro. Y fue una sorpresa, porque gracias al efecto de lente que, debido a la tremenda fuerza gravitacional, distorsiona el espacio y por tanto la ruta que siguen los rayos de luz, el brillante disco de acreción no solo rodea al agujero negro como los anillos de Saturno, sino que pasa por delante de él y se curva caprichosamente.

No es una representación artística: “son nuestros datos observacionales. Así es como se comporta la naturaleza. Punto”, dice Thorne. Y añade que podrá publicar al menos dos artículos científicos a partir de este trabajo.

El arte imita a la ciencia. Pero ahora, también contribuye a ella.

Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM

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