La ciencia por gusto

Ciencia, lengua y cultura

Raro es que un evento dedicado a la lengua, a la erudición y a la reflexión académica, como el Congreso Internacional de la Lengua Española (CILE), incluya a la ciencia, esa cenicienta de la cultura, como ocurrió en su séptima edición, del 9 al 16 de marzo en San Juan de Puerto Rico.

El CILE nació para fomentar la reflexión sobre la lengua española en el ámbito hispanohablante, y es organizado cada tres años por el Instituto Cervantes, la Real Academia Española (RAE) y la Asociación de Academias de la Lengua Española. El primero se celebró en Zacatecas en 2007, y es recordado por la propuesta quijotesca de Gabriel García Márquez de simplificar la gramática.

Este año tocó a Puerto Rico, país latinoamericano sin duda, pero asociado a Estados Unidos, y donde el español ha sido mantenido y defendido con una convicción y una ferocidad realmente admirable.

La presencia de la ciencia en esta edición del congreso obedeció quizá a otro deseo expresado por García Márquez en su polémica ponencia de 2007, donde recomendaba que "asimilemos pronto y bien los neologismos técnicos y científicos antes de que se nos infiltren sin digerir". Pero también al interés de académicos como José Manuel Sánchez Ron, de la RAE, y Ruy Pérez Tamayo y Jaime Labastida, de la Academia Mexicana de la Lengua.

Presente estuvo como conferencista magistral el Nobel de química Mario Molina, quien además de hablar de la urgencia de combatir el cambio climático subrayó la necesidad de comunicar los temas científicos a los ciudadanos de forma fidedigna —pues muchas veces son tergiversados o ignorados por los medios— así como de "hacer ciencia en español".

Hubo asimismo presencia de investigadores científicos que ejercen magistralmente la divulgación, como el propio Sánchez Ron, Juan Luis Arsuaga, Daniel Altschuler, Diego Golombek y Facundo Manes, y comunicadores de la ciencia de tiempo completo, como Ángela Posada-Swafford, Juan Nepote y un servidor.

Asomarse a un congreso de la lengua es una oportunidad única no solo de contrabandear un poco de cultura científica, sino para redescubrir que el conocimiento, defensa y buen uso de nuestro idioma son cuestiones esenciales, porque somos seres de palabras.


mbonfil@unam.mx
Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM