La ciencia por gusto

Baila el esqueleto de mis células

Mis células, y las de usted, tienen esqueleto. Y aunque no suene al bailar, como el de las Víctimas del Doctor Cerebro, sí baila: se mueve, se alarga, se acorta y cambia continuamente.

Este esqueleto celular, o citoesqueleto, está formado por fibras de tres tamaños: microfilamentosde actina; filamentos intermedios, hechos de diferentes componentes, y finalmente microtúbulos: tubos huecos constituidos por la proteína tubulina.

Los microtúbulos son esenciales para prácticamente todas las funciones de la célula. Forman el armazón que le da forma y rigidez. Pero, a diferencia de un esqueleto humano, cambian constantemente: tienen la asombrosa propiedad de ensamblarse y desensamblarse según se necesite. Un microtúbulo puede ir creciendo por un extremo, conforme se adicionan a él más moléculas de tubulina, e irse desarmando por el otro. El resultado neto es que el microtúbulo se mueve en una u otra dirección, empujando la membrana celular desde dentro, y logrando así que la célula avance.

Los microtúbulos forman también una red ferroviaria complicadísima y en constante transformación, por cuyos rieles se mueven una enorme cantidad de distintas proteínas que funcionan como “motores moleculares”. Estas minúsculas locomotoras transportan desde pequeños componentes hasta organelos completos, como las mitocondrias. De hecho los microtúbulos forman los filamentos del famoso “huso mitótico” que separa las dos copias de cada cromosoma durante la división celular.

A principios de agosto un equipo de expertos de la Universidad de California, encabezados por Eva Nogales, publicó en la revisa Cell un artículo donde detallan su estudio a nivel atómico de la estructura de las subunidades de tubulina alfa y beta, que forman los microtúbulos. Pudieron así describir a detalle cómo las subunidades de tubulina controlan la manera en que los microtúbulos crecen o se achican.

Sin entrar en los complejísimos detalles del estudio, me conformo con expresar mi fascinación ante el detalladísimo nivel de estudio de los componentes de la célula que hemos logrado, y que nos permiten construir una imagen cada vez más minuciosa y precisa de los mecanismos que nos hacen estar vivos.

Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM

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