La ciencia por gusto

Alimentar al "trol"

Nada más desesperante que una discusión empantanada, pero cuando uno se dedica a la comunicación pública de la ciencia, a difundir ideas científicas entre el público general, es inevitable enredarse en ellas.

En Facebook o Twitter uno suele meterse en discusiones que parecen interesantes, pero que suelen tornarse necias, aburridas o agresivas. Como en la vida real, hay internautas educados y otros que creen válido insultar o amenazar a quienes no están de acuerdo con ellos.

A estos últimos se los conoce popularmente como troles: personas molestas, agresivas y, ojo, obsesivas. Un trol no solo molesta una vez, sino sistemáticamente.

La sabiduría internetiana dicta cómo lidiar con estos molestos individuos: “No alimentar al trol”. La receta normalmente funciona: si en vez de responder los ataques, con el consiguiente desgaste emocional y de tiempo, uno simplemente ignora al latoso, luego de un rato éste suele buscar otra víctima más propicia.

El consejo se basa en que discutir con un trol parece inútil: rara vez se logra que cambie su punto de vista. Pero investigaciones recientes van contra esta idea.

La especialista en internet y sociedad Susan Benesch, de Harvard, cuestiona la idea de “no alimentar al trol”. Cita casos como el de las polémicas elecciones de Kenia en 2007, donde había muchos más comentarios agresivos en Facebook que en Twitter, debido a que en esta red muchos líderes de opinión objetaban de inmediato los tuits violentos. En muchos casos, los agresores reconocían su error. Algo similar ocurrió en Estados Unidos cuando en 2014 la indo-americana Nina Davuluri ganó el concurso Miss America: los tuits insultándola por ser “árabe” o “musulmana” inundaron la red, pero los cuestionamientos razonados de tuiteros lograron que muchos trols se retractaran o disculparan.

Benesch aboga por el diálogo como herramienta contra la violencia en internet. Señala que se requiere más investigación para entender con más detalle en qué casos funciona mejor cada estrategia para modificar las actitudes, las ideas y el comportamiento de los agresores.

Discutir es una manera de razonar. Muchas veces dialogar con un trol puede no ser una pérdida de tiempo.

Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM

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