Articulista invitado

Morena: los primeros años


Con la realización de su segundo Congreso Nacional terminó la primera fase de construcción de Morena. Podemos decir que fue una etapa exitosa.

En sus primeros tres años, Morena se posicionó frente a la sociedad, logró construir su propia imagen y deslindarse de la deteriorada imagen del PRD. En una compleja situación Morena enfrentó simultáneamente el reto de convocar a la movilización popular en defensa del petróleo y el de realizar las asambleas que marca la ley para la obtención del registro de un partido. Ambas convocatorias las realizó con éxito: cinco grandes movilizaciones nacionales entre el 6 de septiembre y el 1 de diciembre de 2013 y 30 asambleas estatales para el registro electoral entre el 29 de septiembre de 2013 y el 26 de enero de 2014.

Hacia 2014 realizó su Asamblea Nacional constitutiva, concretó todos los trámites para su registro, lo obtuvo y realizó una intensa campaña de recolección de firmas para demandar una consulta vinculatoria sobre el petróleo.

Ese mismo año realizó su primer Congreso Extraordinario para reformar sus estatutos de acuerdo con los requerimientos del INE.

En 2015 realizó su proceso para definir candidaturas, prácticamente sin conflicto interno y echando a andar un novedoso sistema de selección que combina elecciones, sorteos, consensos, y designación de ciudadanos externos.

Asimismo, Morena pudo establecer vías de comunicación con sectores tan disímbolos como movimientos sociales, intelectuales, cámaras empresariales o grupos específicos, como la comunidad judía.

En su selección de candidaturas pudo ponderar la presencia de numerosas personalidades con prestigio social. Este último factor, junto con la organización de base y el liderazgo de Andrés Manuel López Obrador, constituyeron la base para que Morena lograra resultados ampliamente satisfactorios el 7 de junio de 2015: Morena obtuvo el porcentaje necesario para mantener su registro, se convirtió en la oposición política del país y en la primera fuerza electoral de la capital.

Todo ello se logró por la consolidación de un núcleo de dirección y por la capacidad de generar una postura política unificada. A diferencia de otras fuerzas políticas, el conflicto interno no es el lenguaje de Morena hacia la sociedad. Ahora comienza la etapa más difícil, pero también la más prometedora y la más importante.

* Líder de Morena en el DF