Taller Sie7e

El poder del lenguaje

Engañar, persuadir, manipular con palabras es un acto cotidiano para los profesionales de la política, de la religión, de los sindicatos, de gerentes empresariales, entre otros oficios menos clasificables.  Y no es que sean dominadores del lenguaje, sino que tienen detrás, una escuela social de cómo lograr poder manipulando,o hasta un equipo de psicólogos y antropólogos sociales, entre otros asesores, que guían el discurso para la modificación conductual a través ciertos términos y ciertos matices, ciertas repeticiones, frases que modifican la percepción de la realidad y con ello el pensamiento, y finalmente: la conducta.

Cuando un líder religioso tuerce las Sagradas Escrituras con palabras que fomentan la separación, el rechazo, la competencia filial, el machismo, el dinerocentrismo,  la sumisiónde cuerpo y mente, la falacia de ser por sí mismos y para sí mismos suficientes, aleja el Amor y la Compasión de las almas que le escuchan.

Cuando un maestro, un prefecto o un director ridiculiza a un alumno, lo pronuncia con sometimiento, como algo sin valor, sin derecho a la palabra, siembra en ese joven el sinsentido del respeto por los mayores y por las figuras de autoridad.

Cuando un presidente dice que “hay que superar” en relación a los trágicos hechos homicidas sin resolver,  y un vocero oficial dice que los enfrentamientos entre delincuentes y autodefensas son un “conflicto social”, cuando los responsables de la seguridad pública dicen que “es entre ellos” la violencia desatada, se alejan de su responsabilidad en los hechos y en su resolución.

Ante todo discurso, habría que detenerse a pensar dónde está el centro de la realidad, adónde se quiere llevar el asunto, qué conducta se está gestando en la mente de los muchos que escuchan sin escuchar.

Y precisamente: aprender a escuchar es el primer escalón hacia el poder del lenguaje. Escuchar la intención en las palabras, la idea en las palabras, la emoción en las palabras.

Las palabras son las notas de lenguaje, con ellas se componen armonías que llegan a la profundidad en el cerebro. Nuestros abuelos,  ya ancianos recuerdan las canciones y no los acontecimientos, recuerdan los poemas por su musicalidad, aquellos que aprendieron cuando niños en sus años de escuela, o de sus propios padres.  El lenguaje tiene el mismo poder de honda fijación en la memoria que tiene la música.

Aprender a decir es el segundo escalón hacia el poder del lenguaje.Con el lenguaje propositivo hacia la verdad y el crecimiento en libertad y respeto, se infunde energía limpia a las relaciones, promoviendo los acuerdos, y el alcance de las metas comunes.

Es el lenguaje poderosa herramienta de cambio. Lo que se pronunciapor uno mismo y lo que se escucha conconciencia, construye un destino.