Taller Sie7e

Tampico… a treinta minutos por segundo

Abundando en los temas de Poesía y Creación Literaria con el grupo de escritores Letramorfosis,  reunidos martes a martes en el Metro, hemos leído a César Vallejo, como un claro ejemplo del universo interior de un poeta. Nos ha llevado tres horas elaborar nuestra propia interpretación intuitiva de la palabra “ESPERGESIA”, título de uno de los poemas de su libro Los Heraldos Negros. La raíz “ESPER” nos remitió a ESPERAR-ESPERANZA-ESPERMA. La terminación “GESIA”nos remitió por su etimología tanto a CONDUCIR HACIA como a THESIA que significa SENSACIÓN-SENTIR.   Desde esta base los asistentes intuimos diversas posibilidades de significado: Conducir o ser guiado a la esperanza / Esperanza de ser guiado / Sensación de esperanza / Esperanza de sensación / Sensación de espera / Lo que conduce el esperma / Génesis del espermatozoide.    Luego,  concentramos cada concepto en una palabra, de ahí que “ser guiado” lo asociamoscon la palabra DISCIPULO, y   “lo que conduce el esperma” lo condensamos en la palabra CREACIÓN.  Por lo que la síntesis de nuestra interpretación de la palabra ESPERGESIA fue: -DISCIPULO DEL CREADOR-  o -CREADO PARA SENTIR-.  Bien,  ahí está la definición de POETA  escrita por el propio Vallejo.  El poeta acuña vocablos para decir lo que el lenguaje no alcanza a decir, escribe versos para gritar el silencio, y crea poesía porque para ello fue creado.     Leamos sólo un fragmento del poema “ESPERGESIA”: “Yo nací un día/que Dios estuvo enfermo./ Todos saben que vivo, que soy malo; y no saben del diciembre de ese enero./ Pues yo nací un día / que Dios estuvo enfermo“Le invito a buscarlo y leerlo completo para acercarse al misterio de la Poesía.

En su poema Los Nueve Monstruos un verso en especial muestra la incapacidad del lenguaje y su gramática para decir lo esencial: “Desgraciadamente, / el dolor crece en el mundo a cada rato, / crece a treinta minutos por segundo, / paso a paso, / y la naturaleza del dolor, / es el dolor dos veces / y la condición de martirio, carnívora, voraz, / es el dolor dos veces  […]   /  ¡Ah! Desgraciadamente, hombres humanos, hay, hermanos, muchísimo que hacer.”Es en el verso:“El dolor crece a treinta minutos por segundo”,  donde el poeta  nos grita, nos alerta, que el mal crece más rápido que el mismo tiempo, más enorme que el tiempo,  más incontrolable que el tiempo, con paso y huella doblemente doble al paso del mismo tiempo.

He de admitir que todo lo que leo, lo que escucho, y hasta que lo toco, me remite a la tristeza por este Tamaulipas violento, sin gobierno y sin ley, quese cae a pedazos,  se desuella a girones, y se desintegra  en cenizas.  Donde sólo hombres humanos con alma limpia podrán guiarnos a la Paz.  Escuchemos al poema decirnos y decirle al responsable de gobernar: frente al mal, hay mucho por hacer… el dolor crece a treinta minutos por segundo.