Taller Sie7e

Poetas que no escriben poesía

Abrirse al diálogo con el mundo obliga a un estado de silencio. El silencio es el principio de toda conversación. Desde el silencio surge el asombro. Surge el silencio de la fractura del ruido, del desmembramiento del orden.  El control se desploma sobre la tumba vacía de la ideas. El control sale de sí mismo para exigir silencio.

Desde las fosas clandestinas las almas pronuncian el nombre de la persona amada, para decir: “adiós, no sufras, que este fin que no tenía que ser así no lo pidió nadie, yo estaré en paz”.

Sobre sus pasos el poeta regresa, letra a letra borra sus versos a las flores.  En las paredes de su casa pinta niños lanzando piedras al futuro y matando aves imaginarias con una resortera. No nacemos personas. Un cachorro de hiena se amamanta de abandono y violencia. No nacemos personas. Un cántaro vacío pide sediento el agua que llenará su alma.

Distraído el poeta,  el mundo le toca el hombro por la espalda y al voltear le asesta un golpe en plena cara, la poesía calla para aceptar que a fuerza de dolor y silencio se taladran los poemas en la roca del mal.

Aparecen los fantasmas de quienes serán los humanos del futuro.No pueden ser otra cosa que hijos del presente. 

El tiempo teje su red, el poeta atrapado en el tiempo duda si habrá otra vida para resolver el mal en ésta, abre los libros de criminalística y marcha por las calles de nadie para ser visto por quienes tienen oídos sordos.

¿Qué hueca oscuridad invade a un asesino? ¿De dónde abrevó su alma agua tan turbia… noche tan larga?

Asunto de almas el diálogo con el mundo.