Taller Sie7e

Cultura política: ¿los derechos se pierden?

Existe un gran desánimo por participar en las votaciones para funcionarios de gobierno en todos los niveles este próximo junio. Ante el desencanto por la indolencia y excesos de la clase política que castigan a la sociedad destinándola a permanecer en el subdesarrollo. Ante un sistema viciado y ciudadanos subordinados a la ignorancia de la dádiva. ¿Para qué votar, si ya todo parecería estar definido?  ¿Para qué votar, si no parece haber diferencia sustancial entre un candidato y otro, por el contrario, son demasiado iguales en sus contradicciones? Mi respuesta es: para conservar el derecho al voto y a la demanda de buen gobierno.

Los derechos son inherentes, no se pierden, argumentarían algunos. Quizás en el papel así sea. Pero la realidad no es inamovible, y en aras de proteger derechos se coartan otros derechos. ¿No es este el argumento de muchas guerras, de tantas muertes? La aplicación o la suspensión de los derechos es, en los hechos, contextual y circunstancial. 

En Tamaulipas vota el 45% del padrón electoral. Cuando el poder no quiera que el ciudadano vote, argumentará que es para sancionar el abstencionismo, dirá que se retire este derecho a aquel que no lo ejerza, porque es obligación de la ciudadanía participar. Cuando el poder no quiera crítica social acotará las manifestaciones públicas y criminalizará a los activistas,  con el argumento de defender los derechos de los automovilistas y comercios que se ven alterados por las marchas y protestas. Así se abren los caminos para perder un derecho.

Se ha olvidado la visión y la lucha de quienes lograron los derechos que ahora son fundamentales: la jornada laboral de ocho horas, la seguridad social, la educación pública, la libertad de culto, el libre tránsito, el voto democrático.  No siempre estuvieron, estuvo ahí el germen de la explotación y el genocidio. Todo lo logrado se puede perder si no se le cuida.

La mercadotecnia política induce el abstencionismo en los sectores que no votarán,somos tan predecibles. Vota, por aquel que muestre mayor compromiso de desarrollo social.  De todos modos, quede quien quede, el que ocupe el cargo público tendrá que responder a tu voto ejercido, con su ejemplar actuación.