Taller Sie7e

Breve ensayo sobre el odio y el amor

A la memoria de mis padres

 

La tecnología de la comunicación ha legado la posibilidad de transparencia a la comunidad mundial. De esa transparencia emergen los rostros de aquellos que siembran dolor o plenitud en sus pueblos.

ODIO:  El mundo,  la vida, y las personas, se han tornado transparentes, y no nos ha gustado ver al ser humano en toda su capacidad de destrucción y perversión.  No nos ha gustado ver que los responsables del orden, del cuidado, a quienes se les ha otorgado autoridad y confianza, no sólo han fallado en su tarea, sino que han abusado del poder y atacado a su propio pueblo.  Hemos sido atacados con armas, con mentiras, con indolencia, con violencia, con pobreza. Nuestro país, es decir, cada uno de nosotros, vive una transferencia de la fase de enojo a la fase de odio hacia la imagen de autoridad, odio a las leyes que no protegen, odio a un sistema sin respeto a los derechos humanos, represivo y cínico, incapaz de ser honrado, equitativo y eficiente. Odio, odio, odio, odio, se gesta en todos los sectores donde aquel que ostenta el poder abusa, con incapacidad, negligencia y podredumbre, ya sea un presidente, un gobernador, un alcalde, un funcionario, un maestro, un patrón, un policía, un padre de familia, un adulto. La semilla de odio ha sido sembrada por el maltrato contra  niños, mujeres y hombres inocentes. 

AMOR: La transparencia de la era moderna también ha puesto de manifiesto al ser humano en toda su capacidad de construcción, compasión y espiritualidad.  Hoy detecto y admiro más a las personas que viven el Amor y sus expresiones. Personas gozosas en el servicio y discretos en su hacer. El Amor no da discursos, el amor canta en el alma.  El Amor es responsable, esforzado, colectivo. El  poder  del Amor es como el aroma de azahar, que atraviesa el cristal de las ventanas sin romperlo. El Amor no es el antídoto del Odio. El Amor no es el reverso del Odio. El Amor no es la respuesta alternativa al Odio. El Odio es un proceso defensivo que se detiene al eliminar el agente patógeno y controlar sus fuentes de contagio.  El Amor es incluir al otro en ti, incluirte en la vida del otro, para un propósito de alabanza a la Vida.  El Odio es una respuesta, el Amor es una iniciativa.

¿De quién aprendiste a amar?  Yo aprendí a amar de mis padres. Y hoy,  que puedo ver al mundo en su colectividad,  descubro a muchos otros seres luminosos, obreros del Amor en este planeta, de quienes tomo ejemplo y lección.  Quiero ser responsable en trabajar contra las fuentes del Odio, quiero ser responsable en trabajar con la fuerza del Amor.  Te invito.