Taller Sie7e

Allá en el fondo está la muerte, pero no tenga miedo

Viviendo en un país donde aún los libros se intitulan EL ABC DE LA POLÍTICA, EL ABC DEL AMOR, EL ABC DEL ÉXITO, y donde nunca se llega al DEF, al  PQR, mucho menos al XYZ de ningún tema o acción, aunque implique violencia y muerte de personas inocentes;  y teniendo yo una emocionalidad que se duele ante la oscuridad del alma y de la mente humana,  comulgo con lo que escuché decir a unachica estudiante de psicología: “Quisiera no entender tanto”.¿Ha leído esa historia de la batalla entre los dos lobos internos que habitan en cada persona, que si alimenta a su lobo bueno ese ganará sobre su lobo malo? Pues no es así, contemplando al cáncer habitar una persona entendí que se alimenta al tumor a la vez que se alimenta a su cuerpo, que el mismo alimento que fortalece al bien, también fortalece al mal, que es necesario para ambos, y sin él mueren ambos. No gana ni el bien, ni el mal. La batalla la gana la Naturaleza que soporta el veneno con el que se mata al mal, que soporta el fuego con el que se ataca la cizaña.   Ahora que el equilibrio de mi vida pende de la Nada, mi madre, querecién ha fallecido, ha venido en sueños a decir que está feliz y cuida de un hermoso jardín. Esa es la única respuesta válida que tengo hoy por hoy para esta vida, la visión de su luminosa sonrisa y en su mirada la imagen de rosas amarillas destellando entre las llamaradas de crotos rojos de alas verdes.  Mi madre me está recordando dónde está la Poesía. Un viejo o un joven poeta intoxicado de letras ya no ve poesía mas que en los libros. La  mucha oscuridad, tal como la demasiada luz… cega.   Mi madre me está diciendo que mi Naturaleza es un jardín que cuida un jardinero que no veo. Al que puedo ayudar un poco… sólo un poco. Sería yo  necia al no escucharla.Ahora, seguiré las instrucciones de Cortázar para dar cuerda a mi  reloj. Atiendo a su advertencia: Allá en el fondo está la muerte, pero no tenga miedo. Hoy, abro otro plazo en mi vida en el que caben árboles, barcas, brisas, la sombra fresca de mis amados, el perfume del pan.  Dice el poetasobre ese nuevo abanico de tiempo que aún se tiene la posibilidad de abrir: “¿Qué más quiere, qué más quiere? Átelo pronto a su muñeca, déjelo latir en libertad, imítelo anhelante. El miedo herrumbra las áncoras, cada cosa que pudo alcanzarse y fue olvidada va corroyendo las venas del reloj, gangrenado la fría sangre de sus pequeños rubíes. Y allá en el fondo está la muerte si no corremos y llegamos antes y comprendemos que ya no importa.”.