Los retos del transporte público

“Dame un punto de apoyo y

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El transporte masivo en el Área Metropolitana de Guadalajara incrementará su capacidad para llegar a satisfacer el 17 por ciento de los viajes diarios que se generarán en transporte público en el año 2018. Esta red no deberá dejar de crecer para convertirse en la estructura vertebral del transporte público, pues para  entonces todavía el 83 por ciento de los viajes dependerán del servicio que den las rutas de autobuses.

La red que conforman las rutas de autobuses, además de la función alimentadora y distribuidora que deben tener con respecto a la red troncal del transporte masivo, deben constituir una red suplementaria que  permee el territorio de manera coordinada y ordenada con respecto a las redes troncales, con el fin de ampliar la cobertura del transporte público en atención a la demanda y diversidad de  los viajes metropolitanos y municipales. Su integración debe corregir las distorsiones actuales de la oferta con respecto a la demanda, y sobre todo, el traslape de derroteros con los mismos orígenes y destinos, y que en buena medida propician la lucha por el pasaje, la competencia ruinosa, la alta accidentalidad y la mala calidad de servicio.

Las redes integradas de transporte público masivo se enfrentan al problema de las grandes inversiones, del endeudamiento de largo plazo y a las rupturas político-sexenales opositoras a su crecimiento. La falta evidente de un sistema persiste ante la descoordinación manifiesta de las rutas suplementarias de autobuses, las cuales no alimentan, incluso compiten con el transporte masivo, aprovechando la deficiente regulación gubernamental y el apoyo de los tribunales administrativos. 

Los transportistas tradicionales de autobuses se empecinan en sostener un modelo de administración y operación caduco, tanto para ellos como para sus usuarios, con una actitud que les impide tener mejores empresas y ofrecer la calidad de servicio que la ciudadanía les exige. La apatía, los intereses creados, la irregularidad, la falta de regulación y control, sumados a una actitud patrimonialista y resistente al cambio, se han convertido en un fuerte obstáculo.

El gran reto del transporte público metropolitano es convertirse en una verdadera alternativa disuasiva ante el uso creciente del automóvil, ofreciendo seguridad, confort, economía y confianza. Los grandes retos específicos estriban en que la red del transporte masivo continúe creciendo de forma planificada y vinculada al territorio, bajo criterios de sustentabilidad en todas sus modalidades; que las redes de transporte de autobuses adopten una estructura racional y ordenada, con formas empresariales de organización, administración y operación eficaces y eficientes, y con altos estándares de calidad servicio y desempeño, y que el espacio metropolitano y municipal sea concebido como un territorio-red, donde confluyen preferentemente y de manera intermodal, el transporte público y el no motorizado, bajo estrategias que desincentiven el uso del automóvil y  propicien el manejo regulado y ordenado de los bienes y servicios.

Para lograr esto, además de aplicar la ley y desarrollar los programas correspondientes, se requiere modificar y adecuar el marco institucional, jurídico, y normativo, así como diseñar los instrumentos económicos y financieros que fomenten y faciliten los procesos para emigrar del hombre-camión a la ruta empresa.  En otras palabras: es necesario generar las condiciones que den certeza jurídica, económica y financiera a todos los actores involucrados, a fin de afianzar y planear los cambios en un contexto transitorio y progresivo de transformación.

En ese sentido, el Gobierno del Estado ha venido trabajando intensamente con las modificaciones institucionales, legales, reglamentarias y normativas que se necesitan, pues ya se cuenta con una Secretaría de Movilidad, un Instituto de Movilidad y Transporte, un Observatorio Ciudadano, un Registro Estatal de los prestadores del servicio de transporte público, organismos paraestatales del transporte que están saneando sus finanzas y mejorando su operación, instituciones educativas trabajando en la capacitación, una nueva Ley de Movilidad y Transporte y su reglamento, un reglamento específico para la transición y regulación del nuevo modelo de transporte público, normas en materia tarifaria, de capacitación y de vehículos para el transporte público, y en los próximos meses se tendrán normas para el diseño de infraestructura peatonal y ciclista,  normas para el transporte especializado y normas para garantizar y estandarizar la calidad del servicio del transporte público. Podemos afirmar que prácticamente ya está configurado el andamiaje jurídico para dar la certeza al nuevo modelo de  transporte público.

El proceso de cambio ha iniciado con pasos seguros. A la fecha los transportistas han capacitado más de 6,000 conductores, 65% han tramitado su registro estatal, han renovado unidades de transporte de acuerdo a la norma técnica, y se han optimizado y modernizado rutas para cumplir con la certificación exigida por el Ejecutivo del Estado para el Área Metropolitana de Guadalajara. Por su parte el Gobierno del Estado ha iniciado al construcción de la ampliación de la línea 1 y la construcción de la nueva línea 3 del tren eléctrico en coordinación con el Gobierno Federal; ha realizado una primera adquisición de 334 autobuses y 25 trolebuses nuevos, que están siendo utilizados en los organismos paraestatales SYT, SISTECOZOME Y SITEUR para optimizar, modernizar y mejorar el servicio de sus rutas; en el tema de movilidad no motorizada, el Gobierno del Estado y los Municipios de Guadalajara y Zapopan están próximos a poner en funcionamiento los primeros polígonos de zonas 30, así como el primer sistema de transporte público en bicicleta en el Centro de Guadalajara, el cual contará con especificaciones y parámetros internacionales de alta calidad y  desempeño.

Sin duda, el proceso de cambio en la movilidad y el transporte metropolitano y estatal podrán ser más rápidos, en la medida en que los instrumentos y mecanismos económicos y financieros propicien una mayor certeza, especialmente en lo que se refiere a transporte público.

mario.cordova@milenio.com