Memoria ejemplar

Con base en la ponencia con motivo

 de la presentación del libro Life

and Work en la Feria Internacional

del Libro 2013.

La alta dirección ejecutiva en la clave de éxito de obras públicas y privadas, por lo que hablar de personajes que han tenido esta importante responsabilidad es fundamental, en el contexto de las autorías de los proyectos urbanos y arquitectónicos. El caso del Ingeniero Paul Pieterse, colaborador durante mucho tiempo de la firma de ingeniería británica Atkins, y descubierto por el Ingeniero Susumu Azano, es todo un caso de una vida plenamente dedicada a la dirección de obras de urbanismo, ingeniería y arquitectura por el mundo de alta calidad y perfección constructiva. La obra de Paul Pieterse transita desde África hasta los Emiratos Árabes, con una larga lista de obras hidráulicas, carreteras, viales, edificatorias y urbanísticas, cuya excelente manufactura ha requerido de selectos equipos calificados bajo un liderazgo gerencial de primer nivel.

Pocas veces se tiene la oportunidad de conocer de mano y voz propia las aventuras y desafíos de una trayectoria profesional contextualizada en diversos ámbitos culturales y expuesta a la exigencia diaria de proyectos de gran complejidad e innovación tecnológica, como lo escrito en el libro Life and Works del Ingeniero Pieterse y lo narrado por el mismo y el magnífico arquitecto británico Tom Wright -diseñador de la torre Burj Al Arab en Dubai- que tuvo lugar en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2013. Los proyectos sin duda son espectaculares en su diseño y construcción, aunque a veces atípicos desde una perspectiva económica y sociopolítica, especialmente en las ciudades de Abu  Dhabi y Dubái, donde con inversiones sin precedente se han promovido desarrollos temáticos y edificios con pretensiones icónicas y emblemáticas, orientadas a alimentar el imaginario turístico internacional de gran capacidad económica.  Pero en los Emiratos Árabes todo es posible, pues mientras las facilidades gubernamentales árabes han atraído la inversión internacional orientada a negocios turísticos de elite, al mismo tiempo exploran las posibilidades de un mundo más sustentable como los es el caso del proyecto de Masdar de Sir Norman Foster.

Sin duda cada país y ciudad tiene y ha tenido este tipo de personajes matizados por su personalidad, ingenio y compromiso ético, y México y Jalisco no es la excepción, pues con admiración y orgullo podemos referirnos a grandes personajes del urbanismo,  la arquitectura y la ingeniería civil que han trascendido y dejado su huella en el desarrollo nacional y local, acompañados siempre del liderazgo visionario o ilustrado de políticos de gran calado. Desafortunadamente con el tiempo, el malinchismo y la actitud globalizadora ha desplazado nuestros propios talentos por grandes corporativos multinacionales cuyo compromiso aún es incierto. Rememorar las hazañas locales de la ingeniería civil mexicana y la excelencia de la arquitectura mexicana parece ya no tener importancia no obstante el esfuerzo de gremios, cámaras y organizaciones profesionales, pues el espejismo de la globalización y la desterritorialización del urbanismo y la construcción de arquitectura genérica tiende a borrar una historia urbana llena de grandes intervenciones y  también grandes desaciertos. 

Cada uno de los últimos tres siglos ha tenido sus espejismos modernizadores, pues lo que alguna vez se creyó que era la puerta al progreso se convirtió en poco tiempo en una calamidad. Nadie imaginó a mediados del siglo XX, cuando se daban las grandes aperturas viales como puertas del progreso, en poco tiempo abrirían paso a un río caudaloso y humeante automotor.

El siglo XXI es una centuria que nos plantea enormes desafíos, por lo que actuar en consonancia es una obligación ética individual y colectiva. Bien lo señaló Paul Rogers no hace mucho tiempo: el planeta se ha encogido, sus recursos son limitados y finitos, y compartimos problemas globalmente. Pensar, proyectar y construir de manera creativa e innovadora nuestro hábitat en el contexto de la sustentabilidad y diversidad cultural global, son premisas de nuestro tiempo. Mientras en algunas partes del mundo se sigue pensando y actuando sin límites, en otros, el compromiso intergeneracional y la revalorización de los recursos naturales y energéticos se ha vuelto un compromiso y una prioridad.

El urbanismo, la ingeniería y la arquitectura inteligente y sustentable son ineludibles e inevitables, pues se requiere urgentemente disminuir la huella del consumo desmedido, buscando caminos que hagan más habitable y sostenible la vida del hombre. La innovaciónn tecnológica debe asirse a conductas éticas de mayor responsabilidad social, de menor impacto ecológico y consumo energético, ante la amenaza evidente de un mundo más escaso y menos biodiverso.

Con motivo de la celebración del trabajo excelso del Ingeniero Paul Pieterse y el Arquitecto Tom Wright, expreso mis deseos por dignificar nuestra memoria urbana, en el contexto de un escenario donde las ilusiones de la modernidad se han desmitificado.