Un clero nuevo y cercano

El Papa busca una renovación y quiere una Iglesia más auténtica y más comprometida.


Se ha hecho muy famosa una de las primeras frases pronunciadas por el Papa Francisco al dirigirse al clero, desde sacerdotes hasta obispos y cardenales: “necesitamos ser pastores con olor a ovejas”, refiriéndose con esta metáfora a la necesidad de estar mucho más cerca de la gente, para compartir sus problemas, comprender sus angustias y participar también de sus alegrías.

Con ello nos muestra un modelo que rompe con la figura tradicional donde el sacerdote aparece distante de la comunidad con quien difícilmente se puede entrar en diálogo. Lo más interesante de la frase es que no se trata de una expresión teórica sino que es fruto de la experiencia del jesuita argentino Jorge Mario Bergolio.

En todo su recorrido Pastoral, pocas veces ha tenido responsabilidades administrativas, dedicándose más al servicio directo de la gente, en el que ha sido un ejemplo de sencillez y de cercanía con todos. Si de algo sabe el Papa Francisco es de la vida sacerdotal, que puede realizar muchas cosas en favor de los demás, pero que también puede caer en grandes peligros que anula su ministerio, por ello habla del tema con tanta firmeza y con tanta comprensión.

No es difícil imaginar cuál será el centro del mensaje del Papa al clero mexicano y a los religiosos y religiosas en el encuentro que tendrá en Morelia. No le gusta insistir en aspectos doctrinales que están claros en la enseñanza de la Iglesia sobre el sentido de la vida religiosa y el ministerio sacerdotal. Él prefiere hablar de la forma en que debemos desempeñar nuestro servicio, porque de ello depende la mejor comunicación del Evangelio para encender en los demás la fe en Dios y la confianza en Cristo, o bien convertirnos en un obstáculo.

Un estilo sacerdotal demasiado rígido centrado solo en preocupaciones moralistas aleja en lugar de acercar. Un estilo vacío sin espiritualidad no ayuda a nadie. De allí algunas otras frases que tienen la finalidad de provocar: “un evangelizador no puede tener permanentemente una cara de funeral”. Sin embargo, una de las denuncias más fuertes que ha hecho en distintos momentos hacia la vida sacerdotal es lo que el Papa Francisco llama “La mundanidad espiritual”.

La frase en sí parece contrapuesta, ya que, por un lado la mundanidad quiere decir lo contrario a Dios, por otro lado, la espiritualidad es lo que nos une a Dios, pero se puede dar como una amenaza en la vida del sacerdote, dice el Papa, cuando aspira a construir una Iglesia poderosa de acuerdo con los criterios del mundo, muy impactante en su aspecto exterior, pero vacía interiormente.

En medio de un mundo que no valora el aspecto religioso ni a los religiosos, es fácil, en esa “mundanidad espiritual”, buscar otras compensaciones afectivas o materiales, distintas del ministerio para superar una especie de complejo de inferioridad.

El Papa Francisco busca una renovación del clero por su testimonio y su compromiso, dejando atrás los escándalos y las infidelidades. Quiere una Iglesia más auténtica y más comprometida. Sencilla, pero formada para responder a los retos del mundo actual; humilde, pero fuerte en su convicción y en su entrega, sin frustraciones y sin complejos. Preocupada por los problemas del mundo pero sin perder la alegría que nos viene de Dios y la esperanza siempre puesta en Jesucristo.

El clero mexicano necesita de esta visita y de este ejemplo del Papa Francisco, quien sabe cómo convencer al mundo con autenticidad de vida y la firmeza de sus convicciones. La convicción más firme es que para llevar a Dios a los demás, no necesitamos tanta doctrina, necesitamos mayor capacidad de comprensión a las distintas realidades humanas. No necesitamos tanta obsesión por los moralismos.

Necesitamos salir de nosotros mismos, de nuestras preocupaciones e indiferencia para ser sensibles al dolor y sufrimiento presentes en 1,000 formas en nuestros hermanos, y llevarles la misericordia de Dios y el amor salvífico de Cristo.