Mujeres con propósito

Mujeres en espacios de participación

Las mujeres somos líderes, promotoras y agentes de cambio que impulsamos a las mismas mujeres y a los hombres a participar y a defender sus derechos. Sin embargo, esta participación ha sido frenada por un sin fin de obstáculos para conseguir la igualdad de representación, sobre todo en los gabinetes de poder. Todos tenemos derecho a la igualdad de participación, a involucrarnos en asuntos que nos permitan crear una sociedad más justa y equitativa.

El liderazgo y la participación política de las mujeres están en proceso de transición, tanto en el ámbito local como mundial, contamos con poca representación, no sólo como votantes, también en los puestos directivos, en cargos electos, en la administración pública, el sector privado y el ámbito académico. Haciendo un análisis de los datos que demuestran esta situación, en 2014 se contaba con un 22.2 por ciento a nivel mundial de mujeres parlamentarias, 9 Presidentas -de 152 Jefes de Estado- y 15 Primeras Ministras -de 193 Jefes de Gobierno-, lo cual refleja la necesidad de atender el equilibrio de género dentro de los papeles de participación. Actualmente, el estado de Puebla cuenta con un 13.3 por ciento de representación política femenina en su gabinete, en nuestro municipio lo ocupa un 28 por ciento y a nivel Congreso hay un 26.8 por ciento. Esta información visualiza pequeños cambios en la intervención política de las mujeres, sin embargo muestran un desafío para avanzar en la construcción de nuevos mecanismos, incorporándonos en los espacios de la política pública mundial, nacional y local para construir democracias más sólidas y justas.

Las mujeres enfrentamos dos tipos de obstáculos a la hora de participar en la vida política. Tenemos barreras estructurales, creadas por leyes e instituciones discriminatorias, mismas que de manera generacional se han vuelto obsoletas y siguen limitando las opciones que tienen las mujeres para votar o presentarse a elecciones. Consecuentemente, las brechas sociales han implicado que el peso de las oportunidades recaiga en el género, desde el ámbito educativo hasta el laboral nuestra jerarquía se ve minimizada puesto que los roles siguen siendo prioritarios a la hora de tomarnos en cuenta para ejercer el liderazgo.

Es necesario seguir trabajando para abrir espacios que nos permitan conocernos y desarrollar nuestras habilidades y talentos para poder enfrentarnos al día a día, consiguiendo ser un referente para que otras mujeres crean en el cambio.