Mujeres con propósito

Podemos ver al 2018 como una oportunidad o como la “tormenta perfecta”

Mucho de lo que está por venir nos habla de incertidumbre. Los pesimistas, incluso, mencionan que si 2017 fue un año muy malo para el país, el 2018 podría combinar factores para crear una "tormenta perfecta" de crisis en México. Tenemos elecciones en puerta, un tratado de libre comercio con los países del norte que sigue sin definirse, la brecha social que cada vez pasa a más mexicanos debajo de la línea de la pobreza, inequidad social, de género, económica, laboral, podría decirse que sí tenemos muchos puntos o cabos sueltos en los que poner especial atención.

México está catalogado como un riesgo (sí, México como país) para la región euroasiática. Este año se conjugan muchos factores que pueden replantear nuestra relación con esa región, pero también puede determinar qué cara le podemos dar al mundo. La violencia, las elecciones, el Tlcan, la pobreza, la violación a los Derechos Humanos y la inequidad le están pasando factura a nuestro gobierno actual. Esto significa no solo que nos vean distinto, o que nos cataloguen de cierta manera; sino que repercute en la inversión, en la creación de empleo, en las relaciones internacionales con distintos países, en nuestra posición dentro de los grupos como ONU, OCDE, el G20 y nuestra posición como firmantes de diversos tratados internacionales. Digamos que tampoco ayuda tener a un presidente con "el botón nuclear más poderoso" a unos pasos de nuestras frontera. Todo esto se conjuga para que podamos ser más receptivos y más consientes sobre las decisiones que tomaremos durante este año. Sobre el papel que nos toca representar.

Pero también podemos ver "el lado bueno". Por ejemplo, tenemos una sociedad que ha demostrado tener mucha capacidad de organización. La juventud, por primera vez, será quien defina el futuro de nuestro país, y se trata de una generación más informada, mejor educada, más crítica y más participativa. Las mujeres hemos demostrado una capacidad enorme como colectivo para cambiar el status quo, para cambiar la balanza del poder en el trabajo, en el entretenimiento, en la política y en el hogar. Las naciones cada vez están más conectadas, las noticias corren más rápido y cada vez con menos sesgo (o, al menos, podemos identificar más el sesgo informativo, las líneas editoriales, las cargas ideológicas en la información). Las redes sociales son un gran elector y han demostrado ser un poderoso cabildero. Los niños tienen mejores oportunidades de educación, de desarrollo, alimentación y acceso a la salud. Digamos que también tenemos un buen caldo de cultivo para seguir cambiando las cosas para bien.

Hace dos o cinco años, era impensable que pudiéramos conocer (y aprender) de lo que pasa en Venezuela, o en Honduras. Incluso estando tan cerca, era poco probable tener tan de primera mano información sobre lo que pasa en países latinoamericanos. También podemos saber, por las cuentas de redes sociales de testigos y víctimas, qué pasa en Oriente Medio. Darnos cuenta que conocíamos tan poco de la región y que compartimos tanto.

Esto no debe cegarnos, por supuesto que debemos considerar al 2018 como una oportunidad. El año coyuntural donde podemos definir qué rumbo y qué decisiones tomaremos. También es una oportunidad para ser empáticos con las necesidades de otros. Esto, sin dejar de estar atentos a los riesgos que podemos enfrentar, y a tomarlos con responsabilidad. También en esto debemos crecer como nación.

mariela.soro@gmail.com