Mujeres con propósito

2018, año de las mujeres

El próximo año será, sin duda, uno especialmente delicado para México. Específicamente en Puebla, elegiremos a la persona que será gobernador o gobernadora; así como a los 41 diputados locales que representarán los intereses del estado. También podremos elegir a los 217 alcaldes y cabildos locales. A nivel federal, elegiremos presidente, senadores y diputados. Es decir, tenemos frente a nosotros un año en donde se tomarán muchas decisiones que definirán el rumbo social, económico, de derechos humanos, de seguridad y de crecimiento de cada uno de nosotros.

Por eso, es particularmente importante resaltar la agenda que tenemos.

La palabra del año 2017, del diccionario Merriam-Webster, fue “feminismo”. La tendencia mundial de movimientos como #MeToo, la Marcha de las mujeres, las denuncias de alto nivel de acoso sexual en el mundo y la inequidad que todavía padecemos como género detonaron una conversación mundial alrededor de las mujeres. La lucha por la equidad de género marcará la agenda social y electoral del 2018 y nos permitirá conocer qué tan desarrollada está nuestra clase política en la materia.

Por una parte, también, tendremos que trabajar como ciudadanía en construir mejor nuestra relación. Un representante no es más que eso: el espejo de nuestras necesidades, nuestros prejuicios y nuestra realidad. Por esto, tendremos que fijarnos también cómo estamos en materia de igualdad, cómo nos tratamos, cómo reaccionamos y cómo nos organizamos. Aprender de nuestros propios errores es algo complicado, sobre todo cuando nos hemos acostumbrado a vivir de cierta manera.

He sido testigo de cómo reaccionan ciertas personas a la idea, por ejemplo, de que una mujer llegue a la boleta electoral para la presidencia. A muchos les incomoda, a otros les da igual porque saben que “una mujer no tiene posibilidad de ser presidenta de México”. “Es un teatro!, he escuchado. Las personas no tienen reparo en decir que las mujeres no ganan elecciones “por ser mujeres” con una seriedad casi académica. Esta seriedad se convierte en risas cuando a la calidad de “mujer” se le agrega “indígena”. Pues también he sido testigo de las opiniones respecto a que una mujer indígena pueda aparecer en la boleta. Las dos categorías, la de mujer y la de indígena, refieren a dos de las vulnerabilidades y dos de las deudas más añejas que tenemos como sociedad. Hay gente que cree que si una mujer presidenta es impensable, una mujer indígena presidenta es una burla. Y esta opinión se replica hacia los puestos de elección popular más cercanos a la ciudadanía: regidoras, alcaldes, diputadas, senadoras, gobernadoras. ¿Saben qué? Se equivocan.

En ocasiones pasadas, he hablado de cómo una mujer gana cada vez que aparece en la boleta. Generan más confianza, tienen más compromiso y, es cierto, el haber llegado a la boleta significa un respaldo social más sólido. Esto significa que existe una percepción generalizada de que a las mujeres no se les regala nada y que tienen expectativas más altas de su base electoral. Su agenda, su plataforma y su representación están mejor cuidados. Darle una oportunidad a la mujer, es darle mejores oportunidades a la sociedad para estar mejor representada.

Por eso, es importante hacer un llamado a los aspirantes a cuidar sus plataformas, su agenda y a mejorar su calidad, no solo política, sino personal. Que incluyan propuestas que mejoren las posibilidades de tener una sociedad y convivencia más justas y equitativas. Que sean personas cercanas a las colonias, que caminen las calles, que conozcan las casas y a las personas que las habitan. Que platiquen con los vecinos y pequeños comerciantes. En nuestras manos está tener mejores representantes.

mariela.soro@gmail.com