Expresiones UDLAP

La invisibilidad de la migración

En la primavera de 2012, el gobierno de Estados Unidos anunció que la migración mexicana a su país había llegado al número mágico de cero, es decir, migró la misma cantidad de personas que regresaron voluntariamente o fueron deportadas a México. Mientras que para el gobierno de Obama este hecho significó una parteaguas sustentando la postulación de una reforma migratoria propuesta en su campaña, por otro lado, Calderón justificó el retorno sin precedentes a los logros en materia de salud y trabajo propiciados por su gestión.
Sin embargo, las interpretaciones positivas de ambos gobiernos acerca de los cambios en el flujo migratorio invisibilizan ciertas realidades de este nuevo contexto. Por ejemplo, varias organizaciones no gubernamentales (como en la que participa Elvira Arellano) han alzado su voz para denunciar los casos de familias separadas por la deportación, con énfasis especial en niños abandonados tanto en México como en Estados Unidos.
Por otra parte, no se ha dado un registro y seguimiento de los mexicanos que habían estado presos en cárceles estadounidenses (debido a una gran variedad de delitos tanto graves como menores) y han sido deportados a México. Asimismo, no hay estadísticas que indiquen cuál es la verdadera situación socioeconómica de los migrantes que han regresado, más allá de estudios de caso por antropólogos y demás investigadores sociales. Finalmente, no conocemos a fondo la situación de la salud y condiciones físicas de los migrantes que retornan tras varios años de trabajo y/o acceso limitado al servicio de salud en Estados Unidos.
Las invisibilidades de la migración están dentro del discurso político, en las políticas públicas federales y estatales. El único programa que está diseñado para el retorno de los migrantes es el Paisano, pero dirigido para aquéllos con regreso temporal. En la actualidad no existe un programa federal que se encargue de visibilizar y tratar el fenómeno del regreso de los migrantes, especialmente para aquellos que lo hacen definitivamente.
Hace poco más de un década, Vicente Fox consideró que los migrantes eran los “héroes de la nación” y esta enunciación marcaba una transformación fundamental en las relaciones entre el estado mexicano y los migrantes. Hoy, estos héroes y heroínas regresan a casa, pero no son recibidos de la forma que el país debería otorgarles. Aparentemente no existe mucho interés por parte de la actual política en atender las distintas problemáticas que enfrentan los retornados. Por ello, queremos concluir con una llamada a los políticos respecto a la urgencia de políticas públicas multisectoriales que tomen en serio la complejidad del asunto y los problemas que se están haciendo presentes en muchas familias y comunidades afectadas por la migración.