Cartel de espejos

El tigre de La Laguna El Argumedo de Jesús Sotomayor

“Vámonos …. El que salió salió”  era el grito  de Benjamín Argumedo  a su tropa cuando tenían que dejar la batalla.   Jesús Sotomayor Garza incursiona en el genero biografía con su último libro “Benjamín Argumedo. El tigre de La Laguna” (2010, 2013).  En este texto Sotomayor retrata con fuentes documentales y orales al revolucionario lagunero;  ¿Quién era? ¿Cuál era su oficio antes de la Revolución? Asií mismo sus aficiones  y su carácter son retratados en este texto.  
En la historia como en la literatura y en la vida  interpretamos a las personas, y a los hechos  y deducimos los porqués de una acción,  analizamos si las  palabras tienen doble intención y todo lo que hacemos son  suposiciones.
Los historiadores al abordar un personaje tratan de ser objetivos pero siempre existe la conformación propia del autor (clase social, cultura, ideología, etc. ) además de filias y fobias que se filtran inconscientemente o bien conscientemente en la historia del autor.   Al escribir sobre una figura,  el autor   trata de describir  al ser humano en todos sus ángulos incluyendo  sus claroscuros.
Sotomayor Garza describe al “tigre de La Laguna” en el contexto y espacio regional: Matamoros, el Gatuño, San Pedro de las Colonias, Torreón y  en paralelo va describiendo el panorama político nacional: El club liberal, a los  Flores Magón, el impacto de Francisco Madero en la República Mexicana y de vuelta a la región:  los grandes latifundios como: la Compañía Tlahualilo, la hacienda Santa Teresa, las propiedades de los Purcell y de los Lavín. Y se pregunta ¿qué impulsa a un hombre a luchar? Y qué impulsó a Benjamín Argumedo a la lucha, y al cambió de facciones: de maderista se cambia al bando de Pascual Orozco que se une a Huerta.  
De la revolución nos dice Sotomayor: “En el movimiento revolucionario mexicano participó gran número de personas que eran disímiles ente sí por su educación, posición social y económica, su ocupación, su comportamiento y creencias religiosas entre otras cosas”   
El general Francisco Murguía aprendió a Benjamín Argumedo. El Juzgado Instructor Militar del Noreste del Ejercito Constitucionalista   el veinticinco de enero de 1916 en la ciudad de Durango lo juzga y señala “que Argumedo es enemigo de nuestras instituciones políticas desde 1913”  y lo sentencia a la  muerte.
Al final del libro se encuentra un apartado que contiene copia de documentos  relacionados al juicio y otros relacionados con hechos históricos en los que participó este personaje.
Una de las frases de Argumedo era  “el que cayó cayó”.  El libro de Sotomayor Garza da cuenta de la vida y el declive de este personaje lagunero que cayó casi al final de la Revolución.


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