Cartel de espejos

El libro y los resultados de PISA

Los libros y la lectura nos dirigen  a un   tiempo y espacio imaginario.

A través de la palabra impresa tenemos la posibilidad de ir   a otras ciudades,  y culturas. La palabra nos permite    conocer personajes entrañables como Ulises,  el de la Odisea de Homero y al otro, al de James Joyce,  o a la querida Madame Bovary de  Flaubert, o ir a la región de La Mancha para encontrarnos con el Quijote, para luego visitar  a  la entrañable  Remedios la bella, la que vivía en Macondo  y volar mas tarde  a  La  Región más transparente para platicar con Federico Robles, el de Carlos Fuentes que tomó como título de su novela la referencia de Alfonso Reyes.

Por supuesto la Biblia y la Metamorfosis de Ovidio nos permitirán adentrarnos a la cultura hebrea y greco latina. 

La Organización para la Cooperación y el ¨Desarrollo Económicos. (OCDE) es responsable a través del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA) para la medición del desempeño de los alumnos.

Como bien lo dice  Ricardo Raphael: “PISA mide la capacidad del alumno para hacer inferencias, construir hipótesis, obtener interpretaciones y añadir reflexión crítica”; y analiza los resultados de la prueba que registran niveles que van del 0 al 6.  Los resultados próximos al 0 indican que la persona evaluada tiene una interacción muy pobre con los conocimientos y quien logre ubicarse en el 6 resulta capaz de agregar valor y de hacer inferencias complejas a propósito del aprendizaje obtenido”.   

En las pruebas del 2012 se indicó que el 95% de los estudiantes mexicanos  evaluados se encuentran entre los niveles 0 y 3.   Según los resultados de PISA podría suponerse que la riqueza y el ingreso de las familias sería una variable para cambiar resultados; pues no, ¡sorpresa!, la  riqueza no es sinónimo de cultura, ni conocimiento.  

Según estos estudios no hay gran diferencia en la evaluación entre las escuelas privadas y públicas dentro de la zona urbana.   Pero si con la zona rural. Si bien es cierto que la lectura  es un placer,  también es cierto que tenemos la obligación los padres de familia y los maestros de las escuelas tanto publicas como privadas de enseñar a los niños y jóvenes ese  “placer de la lectura” para abrir su mente a otros mundos. 


mary_saldana2002@yahoo.com.mx