Cartel de espejos

Los inicios del vino en la Comarca Lagunera (2)

A principios del siglo XX un italiano que dejará su marca es el doctor Luis Paparelli. Alberto Dollero historiador italiano contratado por Porfirio Díaz para escribir un libro sobre México y su economía. Dollero recorre el país visitando las industrias, haciendas, ciudades. En la Comarca Lagunera, en Gómez Palacio, su anfitrión fue Luis Paparelli.

Dollero comenta en su libro: "Se bebieron en la mesa los exquisitos vinos de la Compañía Vinícola de Noé, a cargo del mismo señor Paparelli. Encontramos muy bueno el Oporto, pero verdaderamente superior a todo elogio es el vino tinto: "Recuerdos de Medoc". […]. Después de cenar, la señorita Paparelli, una flor de nuestra tierra acariciada por la brisa encantadora de los trópicos, además de varios trozos de música selecta, tocó el Himno a Garibaldi, la Marcia Reale y el Himno Mexicano, y se acabó la velada brindando por México y por Italia.

¡Que bellas horas! Que lástima que al día siguiente tuviéramos que empezar nuestra vida nómada […]".

Ese año de 1909 Luis Paparelli invita a Dollero a conocer la Compañía Vinícola de Noé, propiedad de los sucesores de Santiago Lavín y ahora en sociedad con Paparelli para la fabricación de vino. La fábrica contaba con maquinaria moderna con alambiques americanos y franceses. En la hacienda se cultivaban diferentes variedades de uva para la elaboración de toda clase de vinos.

La empresa fue productiva hasta 1910 como lo comenta el historiador José Palacios Medellín: “En 1905 la Compañía Productora de Vinos y Aguardientes Lavín y Paparelli, Compañía Vinícola de Noé (nombre con apellidos de la familia Lavín y del químico y especialista vitivinícola Luis Paparelli más el de la Hacienda de Noé).

Para este negocio, los Lavín habían sembrado más de un millón de parras en sus viñedos y esperaban que en cuatro años más (por 1909) llegaran a los tres millones; para producir el vino, adquirieron y pusieron en funcionamiento instalaciones modernas para esa época donde utilizaban procedimientos europeos; además contaban con distribuidores de vinos en Durango, Chihuahua, Guadalajara y Zacatecas.

Varias fueron las causas que propiciaron la desaparición de la empresa vitivinícola: los Lavín habían pedido un préstamo de 5 millones de francos a la Societé Francaise pour l’Industrie de Mexique, pero al estallar la Revolución en 1910 los peones abandonaron los campos y la empresa se declaró en quiebra, siendo embargada para cubrir el préstamo”. Ese fue el final de la incipiente empresa lagunera.


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