Cartel de espejos

La frontera ese espacio imaginario o “la vida está en otra parte”

La aldea de MacLuhan no era lo que él tenía planeado, esa aldea se convirtió en otra cosa, en una que es manejada por unos cuantos dentro de una economía  global. La globalización permeó en todo el mundo imponiendo sus propias leyes de mercado en donde no todos podían competir, de esa manera quebraron los artesanos, comerciantes, pequeñas empresas y demás.  La macroeconomía castigó a esa masa anónima: que era la mayoría de la población mundial  provocando la  pobreza.    


Lo que se había anunciado sobre la panacea de las leyes de mercado abiertas que según unos sería la solución a la pobreza,  mientras otros en cambio defendían  que el sistema comunista era la clave para una sociedad más justa probó que ninguno de los dos sistemas era el adecuado.  Por lo pronto no hay en el horizonte una respuesta a la economía mundial, ni aún en los países de Europa del norte donde hay un marcado socialismo.


Los dos sistemas ocasionaron desigualdad e injusticia  provocando que la gente huyera de su país de origen buscando oportunidades para una vida mejor.  Así  rumanos, rusos, cubanos entre otros que pertenecían o pertenecen  como cuba a un sistema comunista,  y al igual que otra gente de países de “libre economía” como México o Latinoamérica   dejaron sus países de origen para buscar otras opciones, cruzaron fronteras hacia los países del primer mundo, así Europa fue invadida por africanos, árabes y europeos del este, y Estados unidos por latinoamericanos y por ciudadanos de otros países que ven USA, como el país de las oportunidades.


La frontera ese espacio geográfico, e imaginario en el que miles cruzan no sólo por el desierto, sino por medio de  la cultura invadiendo de esa manera mediante la literatura, pintura, cine, gastronomía  y otras manifestaciones a la tierra de la “libertad” e influyendo a miles de norteamericanos por medio del arte.  


Mientras la cultura rompe barreras, miles de migrantes,  muchos de ellos mexicanos que se fueron de su  país de origen porque “la vida está en otra parte” parafraseando a Milan Kundera, y  no la han tenido fácil,  ya que  la vigilancia en la frontera ha sido  extrema provocando la muerte de muchos de ellos.  


El 11 de septiembre del 2001 será el quiebre de cualquier política abierta; el Imperio es atacado  y  derrumban las torres gemelas centro del poder económico del mundo.


La ley de seguridad nacional  después del 2011 ha hecho que se trate al migrante como un criminal.  El senado aprobó construir una barda de 1,172 kilómetros para evitar que crucen los mexicanos o latinoamericanos; la paradoja es que por años específicamente en la primera y segunda guerra mundial la mano de obra mexicana se requería  para sostener la planta productiva de ese país y se abrieron las fronteras.  


Hoy en día como si  los migrantes fueran desechables, el gobierno de ese país  se rige por la máxima: ahora si, ahora no. México y Estados Unidos  han llegado a acuerdos económicos, paro la ley de migración que tanto se requiere no se ha tocado, es tiempo de que se trabaje por parte de los dos gobiernos en un acuerdo migratorio que a la larga les conviene a los dos países y que salvaría la vida de muchos de nuestros compatriotas.


mary_saldana2002@yahoo.com.mx