Cartel de espejos

2014. La esperanza fallida

El pasado enero de 1914 los mexicanos se estaban preparando para un buen año.  En el 2013 se hicieron las reformas estructurales que el país necesitaba  y que los presidentes panistas no habían podido lograr, en mucho por los compañeros diputados de otros partidos que bloquearon las iniciativas o no las aprobaron. El pacto por México en el que se unieron los diferentes partidos trajo nuevos aires al país. Muchos pensamos que los “mexicanos de primera” (senadores, diputados) al fin habían tenido la madurez de ver por México y no por sus intereses de partido o intereses personales.  El Pacto  era un  acto de unidad para empujar a la Nación a tomar su lugar en el Siglo XXI y significaba un buen augurio de que las cosas al fin iban a cambiar. El presidente Enrique Peña Nieto ocupó las primeras planas de revistas y periódicos extranjeros. La economía estaba estable, y aunque había la sombra de la inseguridad se nos dijo que se terminaría. Se pronosticaba un buen año y un buen sexenio. Los mexicanos teníamos la esperanza de que por fin después de 12 años en los que no se habían podido hacer las reformas necesarias, ni se había podido controlar los grupos delictivos que se encontraban en franca guerra entre ellos dañando severamente a la sociedad civil, muchas veces en contubernio con los gobiernos de los tres  niveles, que ahora sí se iba a poder.  Se vislumbraba que con el nuevo gobierno de Peña Nieto se daría  el cambio necesario que todos queríamos. Al pasar los meses la realidad arribó  en toda su crudeza.  La economía no despuntaba y la inseguridad se evidenciaba en diferentes Estados: Nuevo León, Tamaulipas, Sinaloa, Coahuila y la Comarca Lagunera entre otros,  hasta que estalló con Ayotzinapa, Guerrero. No había manera de ocultar la realidad, todavía faltaba el escándalo de la “casa blanca” y del grupo constructor Higa, beneficiario del gobierno.Se nos había olvidado que en este país la mitad de sus habitantes vive en pobreza, que los jóvenes y no tan jóvenes no tienen esperanza en un futuro y menos trabajo, que la corrupción llevada a cabo por décadas y permitida por el mismo gobierno con impunidad total había y sigue desangrado al país.   No hay de otra: Necesitamos luchar por un México justo, con oportunidades para todos.  Se debe de poner un freno a la corrupción en todos los niveles  y acabar con la impunidad  de quien puede pagarla. Tiene que quedar claro que no hay “mexicanos de primera y mexicanos de segunda”, que diputados, senadores, gobernadores, alcaldes y funcionarios de primer, segundo y tercer nivel trabajan para México y sus sueldos se cubren con nuestros impuestos.  La empatía con su pueblo les puede servir.  


mary_saldana2002@yahoo.com.mx