Cartel de espejos

La economía de Torreón a principios del siglo XX

En la primera década del siglo XX Coahuila es el segundo lugar de inversión en el país y Torreón tenía una parte sustancial de ese capital. La mayor necesidad de bienes primarios de los principales países europeos y de Estados Unidos abrió a México insospechadas posibilidades como abastecedor. Las exportaciones de la región lagunera eran: algodón y sus derivados,  productos de la Jabonera de La Laguna,  guayule y minerales. La política porfirista había creado estabilidad, lo que propició el desarrollo de la economía en el mercado nacional que necesitaba productos y materias primas, además la exportación generaba buenos dividendos; con todos sus productos la Comarca Lagunera aprovechó esta coyuntura.  Los estados del norte, principalmente Coahuila y Nuevo León, aprovecharon la cercanía con los Estados Unidos y el comercio creció de manera habitual.
En la ciudad de Torreón había un gran número de inmigrantes nacionales que venían a la región porque había mejores salarios que en otros estados del país;  habitantes de Zacatecas, San Luis, Durango, Nuevo León y Saltillo hicieron su casa en La Laguna; asimismo extranjeros como: españoles, alemanes, franceses, británicos, sirios, libaneses, palestinos, chinos y griegos, entre otros, quienes dedicados a diferentes ramas comerciales generaron un auge comercial en beneficio de la economía de las haciendas algodoneras y la industria; asimismo  con la estación de ferrocarril había un movimiento comercial de importación-exportación de mercancías y una gran afluencia de pasajeros.
A principios del siglo XX  diez bancos  tenían sucursales en la ciudad  de Torreón y se contaba con comunicación telefónica con la ciudad de México, y telegráfica con los mercados financieros y del algodón en los Estados Unidos y Europa. Como William Meyers señala  “Torreón, la perla de la Laguna, reflejaba su influencia extranjera. Entre 1883 y 1910 creció de cero a 40,000 mil habitantes, de los cuales más de cinco mil eran extranjeros”.  Torreón crecía a pasos agigantados, el comercio se multiplicaba, las haciendas prosperaban, la minería se expandía, el guayule y otros bienes se exportaban. La villa empezaba a dar sus primeros pasos hacia la industrialización.  
Las empresas en Torreón entre  1889-1906 eran:    La Amistad, hilados y tejidos, Fábrica de hilados y tejidos La Constancia, La Alianza, SA, fábrica de aceites y Jabones, Casa Lack, ferretería, muebles, La Fe, fábrica de hilados y tejidos,  La Unión, fábrica de jabón, La Continental Rubber Co. (Guayule), Rastros de Torreón y de Parral,  La Metalúrgica,  fundición de minerales entre otras.
El 15 de septiembre 1907 Torreón fue elevada a la categoría de ciudad; contaba con algunas calles pavimentadas, energía eléctrica, tranvías, drenaje, teléfono, cines, hospital, escuelas y clubes sociales. Para 1907 funcionaba una organizada Cámara de Comercio que abarcaba las actividades industriales, mineras y ganaderas de las poblaciones que conformaban la Comarca Lagunera.   
Para 1908  se pronosticaban vendavales y  huracanes para el país. Francisco I. Madero originario de Parras de la Fuente, Coahuila  había escrito en San Pedro de las Colonias, Coah.,  un libro que cambiaria el rumbo de México. “La sucesión Presidencial en 1910”.


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