Cartel de espejos

La economía de la Comarca Lagunera durante la Revolución. (Antecedentes)

A finales de la primera década del siglo XX, México empieza a cambiar; la dictadura de Porfirio Díaz con el lema “orden y progreso” fue exitosa en materia económica y, sin duda, benefició a la Comarca Lagunera y a Torreón, su cabecera; sin embargo en materia política el porfirismo se había basado en establecer pactos, consensos y equilibrios políticos, mismos que no permitían la inclusión de las nuevas generaciones, ni de las incipientes clases medias.
En la Comarca Lagunera, por su particular fundación, había una compleja relación entre las clases sociales (hacendados, peones y la incipiente clase media), la lucha por el agua había sido cruenta desde la separación de Jiménez y Zuloaga y continuó durante el siglo XIX y en lo que iba del XX; la región contaba con fuertes inversiones de capital extranjero (minería, metalurgia, caucho, algodón, industria textil y jabonera) especialmente de Estados Unidos, como lo evidencia la Compañía Tlahualilo, conformada en 1899 con inversión inglesa y norteamericana, que provocó que Francisco I. Madero y otros hacendados lucharan por el derecho del agua para que llegara a los que tenían tierras en la parte de abajo. En este contexto había una tensión política, los intereses económicos estaban en juego: tierra, agua, minería, industria jabonera, entre otros, lo que explica el surgimiento de hacendados revolucionarios, élite que se había generado alrededor de 1880 y que tenía capacidad  de organizarse para defender lo suyo.
Francisco I. Madero había participado en 1904 en una campaña independiente por la presidencia municipal de San Pedro de la Colonias y fue derrotado por la maquinaria política porfirista en Coahuila. Vuelve a patrocinar otra campaña, ahora contra la reelección de Cárdenas, fomenta la creación de clubes políticos, publica el periódico El Demócrata. En todas estas luchas no tuvo éxito. Sin embargo sembró la semilla de la inconformidad política en la región lagunera.
En marzo de 1908 Porfirio Díaz concede una entrevista a James Creelman, y declara:   “[…] Si en la República llegase a surgir un partido de oposición, le miraría yo como una bendición […]  y me consagraría a la inauguración feliz de un gobierno completamente democrático.”
Madero al igual que muchos mexicanos creyeron en esas palabras. A finales de 1908 don Francisco publicó en San Pedro de la Colonias, Coah., un libro que causaría una conmoción nacional: La sucesión presidencial en 1910, en donde presenta un análisis de la situación del país y una crítica a Porfirio Díaz que se había reelegido por sexta vez y a quien le pedía que permitiera que el pueblo mexicano eligiera libremente a sus gobernantes. Madero propone la formación de un nuevo partido con un punto central: “Sufragio efectivo. No reelección”. Fue así que Madero se lanzó como candidato a la Presidencia de la República en las elecciones de 1910.  Continuará


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