Cartel de espejos

El centro histórico de Torreón y la economía regional

El  centro de Torreón se encuentra  en franca decadencia desde hace varios lustros.  Una pésima política urbanística de los diferentes gobernantes que ha tenido la ciudad ha contribuido a ese declive.  El alcalde Miguel Riquelme ha dicho que se invertirán 20 millones cada año,  que es poco para la magnitud de la empresa que se pretende llevar a cabo.
Como todos sabemos la Laguna requiere de inversiones foráneas que ofrezcan  trabajo a los miles de  jóvenes de esta región.  En este juego de atraer empresas hay una competencia real  con otras ciudades  o regiones como: Aguascalientes, San Luis, Querétaro,  el Bajío con  León como estrella. Durango y  Saltillo han invertido al igual que estas ciudades  en sus centros históricos con excelentes resultados.  No ha sido el caso de Torreón.
Uno de los requisitos que solicitan  las industrias para instalarse en un lugar  es la calidad de vida que la ciudad ofrece: escuelas bilingües, teatros, museos, centros culturales, galerías, parques, obviamente seguridad, además de los requisitos de hospedaje como infraestructura para parques industriales, aduana interior, conexiones, etc.  
Cuando los directivos de las empresas foráneas visitan una ciudad para  escoger si les conviene o no instalarse en la misma, lo primero que visitan es el centro de la ciudad para palpar el pulso de la entidad.
La historia de la fundación de una ciudad se cuenta  a través de sus edificios, sus plaza, sus calles y  ese centro debe de ser el orgullo de sus habitantes, así es en otras ciudades de México, pero no en la nuestra. ¿Se imagina usted a un empresario foráneo haciendo un análisis de nuestro centro?  Lo mas probable es que salgamos reprobados, sobre todo si nos compara  con otras entidades. Esa calificación pesara a la hora de escoger en donde instalar su industria.
El rescate del centro histórico debería de empezar con un reglamento para ordenar la contaminación visual y auditiva, igualmente dar incentivos a los propietarios para arreglar las fachadas y no permitir lotes baldíos y posteriormente elaborar un proyecto por especialistas en urbanismo. Moreleando se incluiría en este plan  mayor para que sea integral.
El corazón del centro histórico debe partir de la plaza de armas, en otros tiempos el lugar más representativo de la ciudad. A esa plaza se le han invertido cuantiosos recursos que no lucen. Reitero  el plan de renovación debe de ser integral: reglamento, incentivos para restaurar fachada, y aplicación de la ley si no se cumple con lo estipulado.
Planes, artículos, mesas redondas, ruedas de prensa  sobre el centro histórico ha habido un sin fin, pero el cambio real debe de venir de una voluntad política que  a través de  acciones concretas se empiece a recuperar ese espacio que es de todos los torreonenses para que sea atractivo para  sus habitantes y para  foráneos que deseen invertir en la Comarca Lagunera.


mary_saldana2002@yahoo.com.mx