Cartel de espejos

Vientos de paz y esperanza. Francisco, el Papa.

En un mundo enrarecido por la avaricia,  pobreza, injusticia, corrupción, intolerancia y todos los demás pecados capitales y veniales, el Papa Francisco ha tocado las fibras más sensibles en los   líderes mundiales y en las de  sus feligreses a través de la palabra.  
La prestigiosa revista Time lo designó el personaje de año en el 2013  y explica:  “Por haber trasladado el pontificado del palacio a las calles, comprometer la mayor religión del mundo a enfrentar sus necesidades más profundas y equilibrar el juicio con la misericordia”. Nancy Gibbs,  jefa de redacción de la revista comenta:   “En sus nueve meses en el trono Francisco se ha puesto en el centro de las principales conversaciones de nuestra época: sobre riqueza y pobreza, imparcialidad y justicia, transparencia, modernidad, el rol de la mujer, la naturaleza del matrimonio y las tentaciones del poder”
El ingeniero químico, hoy Papa tuvo la sensatez de llamar a los problemas por su nombre,  no hay doble lenguaje, su exposición es sencilla pero verdadera y ha puesto a pensar e incomodar a los que tienen el poder político, económico, eclesiástico y  que  en sus manos  esta cambiar el mundo, esto es,  sí ellos  están dispuestos a que Dios les toque el corazón y para los que no creen en Dios,  que estos líderes puedan tener  la suficiente inteligencia para que la razón los ayude a tomar las decisiones correctas para bien de la humanidad.
Jorge Mario Bergoglio nació en Buenos Aires, Argentina, el 17 diciembre de 1936, es  el primer Papa  jesuita y no europeo en  1,200 años en la historia de la Iglesia católica.  El Papa Francisco tiene el carácter, inteligencia y  dulzura para llevar la batuta en un tercer milenio posmoderno y  que carece de líderes fuertes y creíbles.  
A pesar de que  el hombre a través de los milenios  ha conquistado campos tecnológicos inusitados,  no ha podido abatir la pobreza, ni la intolerancia hacia otras religiones, razas, credos o genero. Banderas que se toman para las inútiles guerras que acaban con la esperanza de los hombres y que llenan los bolsillos de unos cuantos.
El líder de la Iglesia católica llega con nuevos vientos de paz y esperanza, no sólo para los católicos,  sino para el mundo.  Su objetivo  es conciliar con los representantes de otras religiones: judaísmo, islamismo, con otras iglesias cristianas,  revisar el rol de la mujer, de los divorciados, la pederastia, que por mucho tiempo la misma iglesia negó, el celibato en los sacerdotes,  el rol de los homosexuales dentro de la Iglesia, el aborto, eutanasia, el sida y el control de la natalidad,  la injusticia en el mundo, etc.
Con la esperanza y la paz llegan fuertes vientos huracanados que cimbran las estructuras mismas de la sociedad,  de la Iglesia católica y de los mismos jesuitas que tienen que aprender de su líder sobre todo la humildad. No por nada el lema de esta orden es  “La verdad nos hará libres”, la cuestión es que lo sigan.


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