Cartel de espejos

Roberto Orozco. Uno es lo suyo

Roberto Orozco Melo tenía “lo suyo” era periodista, escritor, historiador, político, maestro, protector de  archivos y de la historia y era generoso;  junto con la mujer de su vida María Elena Aguirre construyó una hermosa familia y una red de amigos en donde la amistad y  lealtad fueron la clave para que a través de los años las relaciones fructificaran. Lo conocí hace 20 años, yo leía con frecuencia su famosa columna “Hora Cero”;  en ese entonces desde la Ibero Laguna y con el apoyo del Estudios Históricos del INAH con Antonio Saborit al frente estábamos gestando “Papeles de Familia” un archivo privado y lagunero. Un amigo común me lo presentó, llegue con la mini guía del Archivo  para regalársela y pedirle que escribiera algo sobre este nuevo proyecto.   En la portada de la  guía en primera plana se encontraba  José Villarreal Chapa, le comento a Roberto que la imagen era de mi familia y  me pregunta ¿es tu abuelo? Sí,  claro contesto  y en esas coincidencias de la vida resulta que mi abuelo que estuvo al frente de Casa Buchenau le surtía de abarrotes a la tienda que tenía su padre en Parras.  El hielo se quebró y de esa coincidencia nació una amistad. Roberto tenía esa faceta en ese “Uno es lo suyo”  de apoyar con sus conexiones a los que trabajamos en la  Historia.  Parras era su tierra y al padre Agustín Churruca del que era amigo le proporcionó una copiadora para que se fotocopiara el Archivo Mateo y María. Una de las anécdotas que me comentaron Arturo Berrueto y Javier Villarreal Lozano es que hace algunos años en “La Canasta”,  Roberto y sus amigos estaban degustando un platillo y como guarnición venía un arroz riquísimo: con almendra, nueces, tocino y algunos ingredientes secretos; Graciela Garza Arocha dueña del restaurante le pregunta a Roberto,  que en ese tiempo era el Secretario de Gobierno que sí le había gustado la comida,  a lo cual Roberto contesta que todo estuvo muy rico,  pero que el arroz quedo huérfano- ¿Cómo?-  dice Graciela y le contesta Roberto “es que no tiene madre”.  Desde entonces en la carta de “La Canasta” aparece en el menú el  “arroz huérfano”. Roberto a través de sus libros, de María Elena su esposa, de su familia y de sus amigos permanecerá con nosotros.  Para mi fue un privilegio haberlo conocido.  


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