Cartel de espejos

Recuerdos y sabores Comarca Lagunera I

Mucho se ha dicho de  los “bárbaros del norte”, tanto que esta frase se ha convertido en un lugar común;  tres de estos “bárbaros” pertenecieron Ateneo de la Juventud (El Ateneo de la Juventud fundado el 28 de octubre de 1909,  fue un movimiento cultural paralelo a la Revolución mexicana, a este movimiento  pertenecieron  algunos de los más importantes intelectuales de la primera centuria del siglo XX mexicano): Alfonso Reyes de Monterrey, Nuevo León, Julio Torri de Saltillo, Coahuila, Martín Luis Guzmán de Chihuahua, las tres  grandes figuras literarias  dejaron su impronta en nuestro país.


Alfonso Reyes  tenía interés en las artes culinarias, él conocía la importancia de que una buena comida fuera  acompañada de un buen vino,  sabía  del arte de la conversación salpicada con el vino siempre sería un éxito en la reunión; su libro de Cocina y Bodega lo refiere; otro chihuahuense que también hace su aporte a nuestra cocina del Norte fue José Fuentes Mares con Nueva guía para descarriados y el historiador Jesús Vargas Valdés también chihuahuense hace un rescate de la gastronomía de esa región con su libro: Cocina Regional de Chihuahua.


Nuestra cocina y el carácter de los habitantes del norte esta determinado por su  geografía y  en el caso particular de los laguneros por el desierto con su sol abrasador, la poca agua, las altas temperaturas en verano, que en los días mas calurosos llegan a más de  40 grados y en invierno,   algunos días muy fríos con cinco o  menos grados; estas circunstancias  forjaron el modo de ser de sus habitantes.


Los residentes  de la región lagunera  tenían que planear y organizar las cosechas, guardar los alimentos, ya sea secándolos o deshidratándolos, o bien elaborando conservas para el invierno. La vida era difícil y los laguneros tuvieron que aprender a sacar el mejor provecho a sus ríos, a sus oasis, a sus árboles y a su mismo desierto; se acostumbraron  que las cosas se tenían que hacer  bien y a tiempo y a llamarlas por su nombre, “al pan, pan y al vino, vino”, no había lugar para hacer rodeos en el lenguaje o decir una cosa por otra, quizá tampoco usaban mucha diplomacia,  las decisiones se tomaban en la región, sin esperar el beneplácito del centro de donde emana la política nacional; así los laguneros se volvieron independientes, tuvieron que luchar por abrir brecha,  pero lo que los laguneros sí aprendieron fue a cimentar una sociedad participativa, solidaria, que se abocó ha desarrollar su Comarca construyendo una infraestructura económica y cultural que hoy disfrutan la nuevas generaciones.


En  esta región  los inmigrantes nacionales y extranjeros han jugado un papel importante, tanto en lo económico como en lo cultural, incluyendo  la gastronomía, los modos de vida cotidianos, la moda  y costumbres, dejando  su huella en este terruño.  Esta influencia ha sido en dos vías, ya que  la cultura regional  ha influido a estos inmigrantes  para lograr su adaptación a la localidad y nosotros hemos  enriquecido nuestra cultura lagunera con su aportación  logrando una sociedad incluyente, abierta, asimilando lo mejor de cada país  y de  otros estados de la  República que han llegado a la Comarca Lagunera.


mary_saldana2002@yahoo.com.mx