Cartel de espejos

Recuerdos y Sabores de la Comarca Lagunera. De la influencia alemana (II)

La influencia alemana en la cultura comarcana fue desde siempre importante.  La Casa Rapp and Sommers que dirigía en la Laguna Andrés Eppen fue clave para el desarrollo lagunero, como ya lo dijimos en el artículo anterior.   En el último cuarto del siglo XIX llegaron a la incipiente Villa del Torreón  alemanes y suizos que contribuyeron al desarrollo económico de  laguna. Estos inmigrantes se dedicarían  a empresas como: ferretería, maquinaria agrícola, bombas hidráulicas; los Schumm instalaron una de las primeras ladrilleras en la región. Otros ramos económicos importares fueron:  la farmacéutica de  Guillermo Dinkel, fundador de la farmacia “La Palma”, la “Casa Eléctrica” de German Hedderich, Ricardo Kientzle, Everardo Spengler, la “Relojería Suiza” del señor Rodolfo Hass , La “Casa Lack” de Julián  Lack,  la Casa de Oscar Francke  y Sucs.,  la famosa y querida tienda “La Suiza”, la casa Buchenau dedicada a la comercialización de abarrotes.   En nuestra gastronomía lagunera como Ricardo Kientzle comenta: “Los maestros cerveceros Augusto Metz y Wolfang Jetter en la ciudad de Lerdo, Dgo, crearon la famosa cerveza Cruz Blanca” que por años fue la delicia de los laguneros.   La señora Martha Hosser esposa de Eric que trabajaba en la casa Buchenau vendía pasteles y galletas con recetas alemanas, la señorita Martha Menzel daba asistencia a los alemanes que venían por un corto tiempo. En entrevista con María Estela de la Parra Lack,  bisnieta de don Andrés Eppen, uno de los fundadores  de Torreón, me comentó:   “… en  Navidad en la  casa de los abuelos Julián Lack y María Eppen se  ponía un árbol, que le llaman el  “ Tannenbaum”,   que también es  el nombre de un villancico de origen alemán. El pino era de la sierra de Durango  y se adornaba con nueces de castilla pintadas de dorado y esferas, además con galletas de miel que se ensartaban con hilo plateado para adornar, las  luces eran velitas y se le ponían frutas naturales como las   mandarinas;  ya que según  la mitología alemana,  “este rito  del árbol con las frutas secas y  frescas es  un tributo a la estación invernal”.  Durante todo el mes de diciembre se hacían galletas, y panes. La familia Lack Eppen acostumbra  comer el omelet con mermelada de chabacano. Se comía  la fruta seca, los famosos orejones   y se  tomaba vino suizo,  que lo traían en barriles desde la ciudad de México.Los regalos  que se daban en Navidad a los seres queridos  eran hechos en casa, personalizados,  tejidos a mano como:  toallitas, pantuflas, servilletas, manteles, etc.   Al igual que otros  descendientes  de los inmigrantes tanto extranjeros o de otros estados del país, cada uno de ellos tiene una historia que  da cuenta de la  vida, del trabajo  y esfuerzo, así como su aportación a la cultura lagunera y en este caso a su gastronomía.  Un homenaje a todo ellos.  


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