Cartel de espejos

Recuerdos y Sabores de la Comarca Lagunera VI El comercio de Torreón a finales del siglo XIX y principios del XX

En 1897 la ciudad contaba con la fábrica de aguas minerales W. Ewangh y J.E. Hill.;  con la empresa Rastros de Torreón y Parral:  fábrica de hielo y distribuidora de carne.Para 1902 se elaboraban y vendían diferentes productos en pequeñas empresas como:  Fábrica de pastas El Horizonte de don Virgilio García y El Golfo fábrica de fideos y tallarines de Román y Felicitas Villarreal.  Don Homero del Bosque escribe  una anécdota interesante, la inserto porque mis bisabuelos eran los propietarios de esta fábrica del Golfo. “Cine verde . En el barrio del Golfo, en donde actualmente está el cine Torreón y en contra esquina de éste, había un jacalón el cual pintaron de verde su fachada, pusieron cemento en su piso y colocaron sillas a discreción; le pusieron como nombre “Cine verde” para hacer honor al color de la fachada y ahí se pasaban películas  de episodios y alguna que otra de “arte”. Tuvo vida efímera y si yo lo conocí fue porque don Román Villarreal, padre de mi padrino Emilio Villarreal Chapa, de Alberto, de Román y de José de los mismos apellidos, ahí tenia con su esposa doña Felicitas, una fábrica de tallarines la cual mi padrino me llevaba a jugar y luego me les pelaba para ver las funciones.”  (Aquel Torreón. Anecdotario y relaciones de hechos y personas que destacaron en alguna forma desde 1915 a 1936. Ayuntamiento de Torreón, Coah., segunda impresión, 2000.)  Alrededor de la estación del ferrocarril y en el primer cuadro de la ciudad se instalaron hoteles, para todas las clases sociales, y de todos los precios, que daban  servicio a la gran afluencia de visitantes que tenían o aspiraban a hacer negocio en la ciudad; había fondas, puestos de tacos, frutas  y los famosos cafés de chinos. La algarabía de los visitantes se reflejaba en la incipiente ciudad todavía sin pavimentar; nuestro árido paisaje se llenaba de color con el  tumulto de puestos de toda clase de mercancía, la ciudad se llenaba de olores del pan recién hecho, de la fruta que se vendía en la estación y de las frituras de tacos y  gorditas que se vendían  en los  mercados,  en fin, era un placer  ver aquella colmena de gente. Los hoteles que destacaban eran el Hotel Francia de Julio Doucet, el Hotel Salvador y el Hotel San Carlos del coronel Carlos González Montes de Oca;  en 1887 se encontraba  Hotel Barcelona y  el Hotel Iberia en la avenida Hidalgo y calle Ramos Arizpe,  entre otros. El Iberia de Antonio Pagés fue administrado por Francisco Solé que se casa con María Solé en España, una de sus hija Mercedes Solé  se casa con Benigno Pruneda  que fue dueño de la tienda de ultramarinos Las  Playas.  Los hoteles contaban con restaurante propio con buena comida, mexicana e  internacional, además existían el Mercier´s Lunch Room, propiedad de Eugenio Mercier; el Martin´s Café & Restaurante, en la avenida Ferrocarril (hoy Presidente Venustiano Carranza), propiedad de L. P. Martín, El Sternau restaurante y hotel de Carlos Sternau, y varios más. Como podemos ver había comida francesa, española, china  y  mexicana entre otras. Que suerte para la Comarca Lagunera tener esta influencia extranjera y de otros estados del país que enriquecieron a la Cocina Lagunera. 


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