Cartel de espejos

El Oscar de Iñárritu: México y Estados Unidos

Es irrelevante que los oscares de Alejandro González Iñárritu o los de Alfonso Cuarón, o Benecio del Toro o Emmanuel Lubezki o él éxito de Salma Hayek como actriz y productora se le atribuyan a México. Lo que es cierto es que son mexicanos con talento y todos ellos tuvieron que dejar su país para triunfar. México no les pudo ofrecer ni a ellos, ni a miles de los llamados chicanos una oportunidad. Cuando Iñárritu recibe su premio comenta con un gran corazón y empatía por los mexicanos de los dos lados de la frontera.

“Finalmente solo quiero tomarme un segundo para dedicar este premio a mis compañeros mexicanos: los que viven en México,ruego porque podamos encontrar y construir el gobierno que merecemos... y a aquellos que vivimos en este país, quienes somos parte de la última generación de inmigrantes en este país, espero que podamos ser tratados con la misma dignidad y respeto que aquellos que llegaron antes y construyeron esta increíble nación de inmigrantes”.

Después de esas palabras que recorrieron el mundo, se suscitaron entrevistas en medios nacionales e internacionales que abundan en el tema: México necesita un buen gobierno que termine con la impunidad, el cinismo y la corrupción, el narcotráfico y el trafico de armas para que los mas de 100 millones de habitantes puedan acceder a una vida digna y con oportunidades.   Imposible  no tomar como referencia  el libro de Ricardo Raphael: “ Mirreynato.  

La otra desigualdad”.  Imposible dejar de pensar que la primera divisa del país es hoy  la de los miles de dólares que envían nuestros hermanos mexicanos del otro lado de la frontera, dinero fresco sin que México haya invertido un cinco. Muchos mexicanos tuvieron que dejar este país en busca de una vida mejor. Ellos trabajan sin seguro, sin prestaciones y con miedo de que la “migra” los encuentre y tienen un sentimiento ambivalente hacia México el país de origen, el de sus ancestros, el de Pedro Infante; por un lado esta la nostalgia y por otro el sentimiento de traición de un país que los obligo a marcharse. La economía de Estados Unidos se paralizaría sin ellos,  como bien lo documenta la película de Arau “Un día sin mexicanos”.

El comentario estúpido y racista de Donald Trump de que México ha estafado a Estados Unidos, está fuera de lugar.  Este señor debería de estudiar Historia y no sólo la de Estados Unidos sino la Historia de México para que entendiera los procesos sociales, culturales y económicos que se han dado entre estos dos países y la perdida de México de casi la mitad del país y que ahora pertenece a Estados Unidos. Lo que sí tenemos que hacer los mexicanos es recuperar nuestro país para que haya orden y que nuestro dinero sea invertido correctamente y no en las bolsas de los Mirreyes.


mary_saldana2002@yahoo.com.mx