Cartel de espejos

“Obras son amores” Laguna Yo te quiero

Los que nacimos en Torreón en la década de los cincuenta nos tocó disfrutar lo que nuestros abuelos habían construido. La ciudad lucía limpia; sus plazas, la Alameda y su Bosque eran motivo de orgullo, los edificios del centro histórico y sus calles anchas le daban un carácter de ciudad moderna, el crecimiento urbano era cuidado. Los que gobernaban tenían pudor por hacer las cosas bien, por eso “del juicio histórico” y tenían razón, las grandes obras como el estadio de la Revolución impulsada por Nazario Ortiz Garza, o el Bosque Venustiano Carranza por el general Rodríguez Triana, son obras que después de casi 70 años se siguen disfrutando. Estos dos gobernantes no gastaron de más, ni endeudaron sus gobiernos.

Para la segunda década del siglo XXI, Torreón había sufrido tal deterioro que era difícil reconocer la ciudad que otrora había sido la “perla de la laguna” y la Comarca Lagunera estaba en las mismas condiciones. Los habitantes de esta región, además de vivir en un ambiente de inseguridad, con un centro histórico arruinado y abandonado, sin inversiones que aseguraran trabajo a miles de jóvenes laguneros, nos dimos cuenta de que también vivíamos rodeados de basura, de que habíamos sido indolentes en permitir tanto descalabro.

“Obras son amores” así dice el dicho basado en la sabiduría popular. La iniciativa que están emprendiendo estos jóvenes empresarios es digna de aplaudirse; ellos se decidieron a actuar y con su ejemplo motivaron a empresas, a universidades, a la sociedad civil, a los medios de comunicación y al mismo gobierno.

“A limpiar la cuidad y la región”, esa es la consigna de Laguna yo te quiero. Con esta primera acción que se antoja gigante y en la cual estos jóvenes habían trabajado más de un año para lograr éxito.

Lo primero que hicieron fue elaborar un plan: ¿Cómo iban a llevar a cabo esa magna acción? Pues sí, detectaron las áreas urbanas y los alrededores en donde había basura, prepararon un “mapeo” e invitaron a las ciudadanos a buscar donde había puntos que se tenían que limpiar.

En la página de Laguna Yo te quiero empezaron a llegar las respuestas de los ciudadanos que se sumaron a esta iniciativa. Hasta el día de ayer se habían inscrito más de 17,000 voluntarios.

Los integrantes de Laguna yo te quiero están dando un ejemplo de civilidad, de organización, de cómo las redes sociales tienen un impacto arrollador para mover sobre todo a los jóvenes, de cómo la sociedad civil tiene capacidad de organizarse por una causa noble y justa.

Este movimiento se antoja histórico, de esta primera acción pueden surgir muchas más; el siguiente paso me dicen, es reforestar la región. Lo más importante de esta organización es que están dando ejemplo y es probable que broten otros movimientos de la sociedad civil que quieran cambiar las cosas y nos da esperanza de que hay una nueva generación dispuesta a luchar por la ciudad y la región.

mary_saldana2002@yahoo.com.mx